Esta publicación forma parte del estudio ‘APPlying Mentoring: Innovaciones sociales y tecnológicas para la inclusión social de personas immigrantes y refugiadas’. El objetivo de esta investigación es evaluar el impacto que tienen diferentes programas de mentoría dirigidos a favorecer la inclusión social de personas de origen migrante y refugiadas en diferentes etapas vitales –adolescencia, juventud y etapa adulta–.

En concreto, el artículo examina los procesos de cambio asociados al Proyecto Ruiseñor, un programa de mentoría que busca promover la inclusión social de menores de origen migrante. Para ello, se condujo un estudio pre-test–post-test en un grupo de 158 jóvenes entre las edades de 8 y 15 años, en el que se mesuró la influencia del programa de mentoría en el bienestar psicosocial de los y las jóvenes. Se utilizaron tests no paramétricos para calcular los resultados antes y después de la mentoría, comparando los resultados durante un período de seis meses y controlando la edad y el sexo. Los análisis reflejan asociaciones entre la mentoría y las mejoras en aspectos específicos del bienestar emocional de los y las jóvenes migradas y destacan el potencial de la mentoría para amortiguar los eventos estresantes a los que se ven sujetas en el proceso de adaptación a una nueva realidad social.

Los resultados del estudio ofrecen evidencias empíricas de los efectos positivos del apoyo social en el bienestar emocional de jóvenes inmigrantes y refugiados. El poyo social percibido en el Proyecto Ruiseñor contribuye a mejorar algunos aspectos relacionados con el bienestar psicosocial de los y las mentoradas, quienes experimentan un aumento de sus niveles de satisfacción personal en un período corto de tiempo.

Los datos recogidos en este estudio sugieren que la mentoría está asociada con más índices positivos de bienestar personal, aunque puede producir distintos efectos en hombres y mujeres. Mientras la investigación científica se centra cada vez más en observar los efectos de la mentoría en la inclusión social, existe poco trabajo empírico focalizado en la influencia del sexo en el proceso e impacto de la relación de mentoría, y procede mayoritariamente de estudios sobre programas de mentoría en escuelas. Consiguientemente, existe una necesidad de llevar a cabo trabajo interdisciplinario con perspectiva de género con tal de cubrir la falta de evaluación de la mentoría para jóvenes y sus efectos diferenciados por sexo.

Los resultados revelan la importancia de los consejeros escolares, psicólogos y trabajadores sociales que proporcionan programas a la juventud migrada que promueven la construcción de redes sociales y la promoción del apoyo social. Los investigadores del estudio consideran que la priorización de políticas y servicios que aseguren un entorno de apoyo social en la recepción de la juventud de origen extranjero podría ayudar a reducir los elementos estresantes asociados con el proceso migratorio, el cual sitúa a los y las menores en una situación de vulnerabilidad.

Puedes leer el artículo en inglés aquí: https://www.mdpi.com/2227-9032/9/1/13

Sánchez-Aragón, Anna; Belzunegui-Eraso, Angel; Prieto-Flores, Òscar. 2021. “Results of Mentoring in the Psychosocial Well-Being of Young Immigrants and Refugees in Spain” Healthcare 9, no. 1: 13.

A pesar de décadas de mayor investigación y financiamiento, los programas de mentoría para jóvenes, en general, producen pequeños efectos en los resultados de los jóvenes. Como resultado, hay un creciente demanda para que los programas utilicen la relación de mentoría como contexto para el desarrollo intencional de habilidades específicas, en el cual los mentores empleen habilidades específicas diseñadas para coincidir con las preocupaciones presentes de los mentorados. Este enfoque dirigido contrasta con el históricamente dominante modelo de amistad no específico, que sostiene que un vínculo relacional de apoyo –solo– promueve un cambio positivo en el desarrollo. El estudio actual es un metanálisis de seguimiento que utiliza un conjunto de datos integral de todas las evaluaciones de programas de mentoría individuales e intergeneracionales publicados entre 1975 y 2018, que investiga el impacto comparativo de los programas dirigidos y basados en habilidades específicas frente a enfoques relacionales no específicos en la mentoría. Los análisis de 48 estudios de mentoría sobre los resultados de los jóvenes (edad promedio de los jóvenes de 12.25 años) revelaron que la magnitud del efecto general de los programas específicos es más del doble que el de los enfoques relacionales no específicos, con efectos moderadores significativos en el funcionamiento académico, psicológico y social. Los hallazgos sugieren que los programas de mentoría para jóvenes pueden promover resultados positivos, particularmente cuando los mentores emplean enfoques específicos que se adaptan a las necesidades de sus mentorados.

Fuente: Christensen, K.M., Hagler, M.A., Stams, GJ. et al. Non-Specific versus Targeted Approaches to Youth Mentoring: A Follow-up Meta-analysis. J Youth Adolescence 49, 959–972 (2020). https://doi.org/10.1007/s10964-020-01233-x

The Chronicle of Evidence-based Mentoring ha publicado recientemente un artículo en el que habla de los puntos en común de las relaciones de mentoría más efectivas. Os dejamos un resumen de cuales son las características que comparten.

5 características de las relaciones de mentoría altamente efectivas

¿Cómo pueden los programas de mentoría garantizar que las relaciones sean lo suficientemente fuertes y duraderas para lograr las metas que se propongan?

Tras décadas de investigación, se ha detectado que hay algunas características que convergen en las relaciones de mentoría más efectivas.

1. La Alianza

Según el experto en relaciones de mentoría, el profesor Bruce Wampold (2015), la alianza entre mentor y mentorado consta de tres factores: el vínculo que se forja, el acuerdo sobre los objetivos y el acuerdo sobre las tareas y actividades específicas que se realizarán para alcanzar esos objetivos. Al crear una alianza, los mentores deben adoptar un estilo flexible que siempre tenga en cuenta los intereses y preferencias del mentorado.

2. Empatía y constructos relacionados

Empatía

Otro punto importante es la empatía por parte del Mentor. Ser empático implica no solo captar los sentimientos y emociones de los demás, sino comprender y ver las cosas desde su perspectiva.

Constructos relacionados:

Sintonía

La sintonía es la capacidad de los mentores para leer y atender las necesidades de sus mentorados, tanto mediante formas verbales como no verbales.

Respeto positivo

El respeto positivo hace referencia a valorar los atributos positivos de otra persona, es decir, detectar cuando la otra persona está haciendo algo bien, valorarlo y agradecérselo cuando sea necesario y construir así una cultura de aprecio y respeto en la relación de mentoría.

Autenticidad

Otro punto clave es la sensación de que el mentor está siendo auténtico. Puede ayudar a parecer auténtico el hecho de revelar algo personal o cometer y admitir errores.

3. Expectativas de relación positiva

Los mentores deben tener y transmitir expectativas positivas a los mentorados. Articular estas expectativas y explicar cómo el mentorado podrá cumplirlas facilitará el cambio.

4. Adaptaciones culturales

La mentoría constituye un tipo de práctica que surgió de los grupos culturales dominantes en América del Norte y Europa Occidental. Como tal, la forma en que se enmarcan los problemas y soluciones para los mentorados, e incluso el ritual de las reuniones individuales, puede que no siempre se alinee con los valores y perspectivas de los grupos minoritarios étnicos y raciales. Una solución para abordar este desajuste es mostrar humildad cultural y “adaptarse culturalmente” a la realidad del mentorado.

5. Habilidades y experiencia del mentor

Los mentores más efectivos tienden a tener habilidades interpersonales más fuertes, que incluyen una buena fluidez verbal, calidez y empatía. Además deben ser abiertos, estar dispuestos a pedir el apoyo que necesitan de sus programas y evitar un enfoque excesivamente prescriptivo en la mentoría.

Y un posible sexto factor:

6. Tareas y práctica

Otro posible sexto factor es el tiempo que el mentorado puede dedicar entre sesiones, es decir tiempo para practicar la aplicación de lo que han aprendido en situaciones de la vida real. Ver la efectividad de las nuevas habilidades o hábitos de primera mano en sus propias vidas genera confianza y les ayuda a progresar más rápidamente.

Estas características, habilidades o capacidades, combinadas, pueden ayudar a mentores y mentorados a desarrollar relaciones sólidas y realizar una mentoría más efectiva.

Puedes leer el artículo completo en el siguiente enlace

En el artículo de hoy queremos compartir el abstract del Informe de “Mentoring Practices in Europe and North America: Strategies for Improving Immigrants’ Employment Outcomes”

La Mentoría -acompañamiento o asesoramiento individual de una persona con experiencia a otra más joven o con menos experiencia- es reconocida cada vez más en Europa como una herramienta para avanzar en la integración en el mercado laboral de personas desfavorecidas, incluidos los inmigrantes. Los programas de mentoría orientados al ámbito profesional tienen como objetivo final el empleo para la persona que es acompañada, pero también apuntan a lograr objetivos importantes en el camino, como el desarrollo de habilidades sociales y cognitivas, la expansión de redes socio-profesionales o una mayor autoconfianza y autosuficiencia.

Para muchos países de Europa y América del Norte, la integración en el mercado laboral de las poblaciones inmigrantes es peor que la de la población nacida en el país. Además, los jóvenes han sido los más afectados por la crisis económica: entre los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), el 26% de los jóvenes nacidos en el extranjero y el 20% de los jóvenes nacidos en el país no están trabajando, estudiando ni haciendo prácticas. Para los inmigrantes altamente cualificados que no ingresan a un país de la OCDE mediante un esquema de migración laboral, el camino hacia un empleo adecuado puede no ser sencillo, en cuyo caso las iniciativas de mentoría pueden ayudar a los nuevos inmigrantes a superar los desafíos planteados por el reconocimiento de cualificaciones y la falta de redes profesionales.

Este informe, colaboración de MPI Europe y la Fundación King Baudouin, destaca una serie de prácticas individuales de mentoría «clásica» relevantes en Europa y América del Norte, centrándose en el papel de los diferentes iniciadores y partes interesadas, formas de colaboración, métodos, y grupos objetivo. Se centra exclusivamente en el aprendizaje y los negocios o la mentoría relacionada con el ámbito profesional que apunta a generar empleo sostenido. El informe también proporciona un caso práctico de relaciones de mentoría en Bélgica, donde la tasa de desempleo de las personas de origen inmigrante es significativamente más alta que la de los nativos. Finalmente, el informe resume los «ingredientes» o elementos clave que comparten varias iniciativas de mentoría prometedoras.

Tabla de contenidos

  1. Introducción
  2. Enfoque en jóvenes recién llegados y adultos de origen inmigrante
  3. Estudiar programas de mentoría: una visión general
  4. Mentoría y prácticas en Europa y América del Norte
  5. El papel de las fundaciones y los actores de la sociedad civil
  6. Iniciativas del gobierno
  7. Iniciativas del sector privado
  8. Intervenciones especializadas para grupos particulares

Caso práctico: Mentoría y otras iniciativas de inserción laboral en Bélgica

  1. Iniciativas que promueven la diversidad
  2. Programas de inserción laboral para solicitantes de empleo de baja cualificación
  3. Iniciativas de inserción en el mercado laboral centradas en grupos específicos
  4. Características de los enfoques de mentoría en Bélgica
  5. Receta para prácticas efectivas de mentoría
  6. Colaboración estratégica: el enfoque de múltiples partes interesadas
  7. Sostenibilidad, financiamiento y visión a largo plazo
  8. Cambiar la mentalidad
  9. Tener puntos de referencia claros y garantizar una evaluación completa

¿Te parece interesante? Descarga el Informe completo 

Una exploración de las evaluaciones existentes y propuesta de marco analítico.
Artículo de Òscar Prieto-Flores y Jordi Feu Gelis

Este trabajo realiza una revisión de la literatura científica existente sobre la men­toría social y sus efectos en jóvenes en riesgo de exclusión social y otros colectivos. Òscar Prieto-Flores y Jordi Feu Gelis comienzan presentando la variedad de programas que han sido evaluados y las diferentes perspectivas que abordan dicha evaluación. También se presenta un marco analítico para ahondar en el estudio de la orientación y el contexto socio-político de la mentoría social, así como una definición del concepto de acuerdo con las nuevas realidades sociales emergentes. Finalmente, los autores destacan la necesidad de contar con un abanico mayor de investigaciones y evaluaciones que puedan informar mejor acerca de la práctica de los programas de mentoría social que están emergiendo en España, Europa y Latinoamérica.

Fuente: Prieto-Flores, O y Feu Gelis, J. (2018). ¿Qué impacto pueden tener los programas de mentoría social en la sociedad? Una exploración de las evaluaciones existentes y propuesta de marco analítico Revista Pedagogía Social, 31

Artículo completo: https://recyt.fecyt.es/index.php/PSRI/article/view/55776/38451

Este estudio analiza los tipos de riesgo de los mentorados para analizar su impacto en la relación con el mentor y en los efectos de la relación.

Los resultados de la mentoría social demuestran el impacto positivo que esta tiene en los mentorados y, sin embargo, pueden variar de forma abismal entre jóvenes, programas o mentores. Por ejemplo, aunque se sabe que aquellos mentorados que empiezan el programa con bajo nivel académico, dificultades sociales y/o de comportamiento en general se benefician menos de la mentoría, no está claro hasta qué punto estas características impactan en los resultados. Tomando de base literatura previa sobre la materia, los autores de este estudio partían de las hipótesis que los tipos de riesgo asociado a los jóvenes afectan de forma negativa la calidad de la relación con el mentor y la duración de esta, pero que características específicas del mentor pueden mitigar ese efecto.

El análisis principal en el cual se basan los resultados del estudio parte de la situación previa a la mentoría de los jóvenes de riesgo, 565 estudiantes de entre 9 y 14 años, y la de los mentores. Las medidas que se crearon para medir el riesgo en jóvenes son:

  • Riesgo ambiental: incluye factores de gran impacto (la encarcelación de uno de los padres, una muerte reciente en la familia…) y la ocurrencia de determinados hechos en los últimos seis meses (mudanza, cambio de escuela, relación terminada recientemente).
  • Riesgo de comportamiento: medido del 0 al 3 a partir de tres factores principales: resultados académicos, problemas de comportamiento y uso de drogas o alcohol.

Con relación al mentor, se evaluó:

  • Eficiencia percibida: a partir de 19 indicadores, los mentores debían evaluar su propia capacidad para desarrollar el papel de mentor.
  • Actitud frente a los jóvenes: a partir de una serie de preguntas cerradas (por ejemplo: “¿dirías que los adolescentes de tu comunidad respetan a los adultos?”).
  • Relación previa con jóvenes: por ejemplo, haber participado en programas de voluntariado, de tutoría, campamentos de verano… pero no de mentoría.
  • Experiencia previa en mentoría.
  • Objetivos del mentor: Se dividieron los objetivos del mentor en tres tipos: de desarrollo personal (cuando su objetivo era ayudar al mentado a sentirse mejor consigo mismo, o convertirse en amigo suyo), instrumental (mentoría enfocada a la mejora académica) y enfocada en mejorar las relaciones del mentor con las personas de su entorno.

El objetivo era determinar qué tipo de riesgo impactaba qué tipo de resultados, y si las características del mentor influenciaban positivamente, y el estudio confirmó algunas de las hipótesis, aunque no todas. En general, jóvenes que sufrían de riesgo ambiental y de comportamiento eran menos propensos a tener una relación de calidad y duradera con su mentor, pero más específicamente, las conclusiones más interesantes son:

Jóvenes con riesgos ambientales tienen relaciones más cortas con su mentor, mientras que aquellos con riesgos individuales (de comportamiento) tienen relaciones más largas pero menos satisfactorias.

Mentores con un mayor grado de eficiencia percibida y experiencia previa (no de mentoría) con jóvenes son capaces de mitigar los efectos negativos del riesgo ambiental y su efecto en la duración de la relación.

Jóvenes con riesgos de comportamiento asignados a mentores con experiencia previa (no de mentoría) se muestran más satisfechos con sus mentores que otros mentorados con su mismo riesgo de base.

Contrario a lo que se esperaba, los mentores con experiencia previa en mentoría resultan en un mayor número de jóvenes insatisfechos que aquellos mentores sin experiencia.

El objetivo del mentor al empezar la mentoría tiene un gran impacto en los resultados: jóvenes con mentores cuyo objetivo era ayudarles en su desarrollo personal o en mejorar sus relaciones están mucho más satisfechos con sus mentores, mientras que las relaciones con mentores con un objetivo instrumental fueron mucho más cortas.

Fuente: Raposa, E.B., Rhodes, J.E. y Herrera, C. (2016). The impact of youth risk on mentoring relationship quality: Do mentor characteristics matter? American Journal of Community Psychology, 57(3-4), 320-329.

SMILE ofrece simultáneamente los resultados de una evaluación de un programa de mentoría escolar y las herramientas necesarias para que coordinadores monitoricen y analicen el impacto de sus programas.

La iniciativa SMILE (Study of Mentoring in the Learning Environment) se dedica a analizar los resultados de programas de mentoría en entornos escolares, con el objetivo de usar el conocimiento extraído para reclutar a los mentores más apropiados para estudiantes de colegios e institutos. Los resultados que presentamos corresponden a un estudio basado en datos aleatorios a gran escala de un programa de apoyo y de mentoría de baja intensidad a jóvenes de entre 10 y 18 años, de una durada aproximada de 3 meses con una media de 8 encuentros.

El estudio evaluó el impacto del programa en 516 estudiantes de 19 centros educativos, en los que se incluyeron los equivalentes a escuelas de primaria, de institutos de la ESO y de bachillerato. Todos estudiantes tuvieron, por parte de la asociación Communities in Schools of San Antonio (CIS-SA), acceso a todo tipo de servicios de apoyo (orientación escolar, tutoría, etc.), pero solo 252 contaron, además, con un mentor/a adulto/a. La mayoría de mentores fueron de origen latinoamericano (54%), mujeres (73%) y estudiantes de la universidad (70%). Los mentores fueron seleccionados por CIS-SA en negocios locales, universidades, espacios de militancia y organizaciones locales. No se les ofreció ningún incentivo, pero recibieron una formación previa al programa. Posteriormente a cada encuentro con el mentorado, el mentor debía rellenar un informe realizado por SMILE disponible para imprimir en su página web.

Para evaluar los resultados se midieron 21 indicadores: conectividad con el entorno (escuela, profesores, compañeros y compañeros de origen distinto al propio) mediante la escala Hemingwayautoestima (global, en el presente, en el futuro, percepción de los compañeros, la escuela, o la familia, y autoestima física), habilidades sociales (empatía, asertividad, cooperación y auto-control), apoyo social (amigos, familia) y esperanza y pertenencia.

Pasados ocho meses desde el inicio, las parejas del programa de mentoría se habían encontrado una media de 8 veces, y habían durado aproximadamente 3 meses. Estos estudiantes tuvieron, en comparación con los jóvenes que sólo contaban con los servicios de apoyo de CIS-SA, mejores resultados en todos los indicadores, pero solo en cuatro casos de forma significativa y sistemática:

  1. Unión con los compañeros
  2. Autoestima global
  3. Autoestima en el presente
  4. Apoyo recibido por parte de los amigos

Un análisis más profundo, por género y por escuela, indicó que aquellos que habían recibido un impacto más positivo del programa eran los niños en escuelas de primaria y las chicas de instituto. Por otro lado, se encontraron algunos efectos negativos, aunque no importantes, en chicos de mayor edad y en niñas de primaria.

En definitiva, este análisis es interesante más allá de los resultados del estudio, puesto que SMILE pone a disposición de los coordinadores de programas de mentoría las herramientas necesarias para evaluar resultados, y para poder monitorizar la mentoría a lo largo de del tiempo de relación: Desde la escala de connectividad, a las hojas de informe para mentoreso las actividades para mentores y análisis de resultados.


Karcher, Michael. (2008). The Study of Mentoring in the Learning Environment (SMILE): A Randomized Evaluation of the Effectiveness of School-based Mentoring. Prevention science: the official journal of the Society for Prevention Research. 9. 99-113. 10.1007/s11121-008-0083-z. https://bit.ly/39rlQq0

A raíz del positivo impacto que tiene la mentoría comunitaria en los jóvenes mentorados, cada vez más escuelas se suman a programas de mentoría para asignar mentores a sus alumnos.

Entre los beneficios demostrados de la mentoría comunitaria destacan la reducción del uso de drogas y alcohol, la mejora de las relaciones entre padres y jóvenes y entre jóvenes y sus compañeros, y una mejor asistencia y actitud frente a la escuela. Es de lógica, pues, que escuelas e institutos quieran implantar programas de mentoría en sus propias instituciones, para que aquellos estudiantes con más dificultades tengan a alguien que les guíe en su vida social y académica. El estudio que aquí presentamos son los resultados de una evaluación de diez agencias de Big Brothers Big Sisters (BBBS) sobre programas de mentoría escolar (los encuentros son en la escuela) desarrollados en un total de 70 escuelas. De los 1.139 jóvenes que se apuntaron, a una mitad le fueron asignados mentores, y la otra (en lista de espera) sirvió para comparar el impacto de la mentoría.

Resultados principales de la evaluación:

  1. Cada programa participante en el estudio tenía un funcionamiento y estructura distinta, puesto que se adaptaron a las necesidades de las escuelas (número de estudiantes, edades, tipología de dificultades…) y de los voluntarios.
  2. Los programas de mentoría escolar no son ni un programa de tutorías, puesto que solo un 9% de los mentores citaron la mejora académica como su objetivo principal, ni programas de mentoría social comunitaria (en los programas de comunitarios se crean lazos más profundos entre mentor y mentorado y su impacto alcanza más ámbitos que el escolar).
  3. Los programas de mentoría escolar participantes en la evaluación, tuvieron una mayor participación de mentorados en riesgo de exclusión, respeto a la media: La mayoría de esos programas se llevaron a cabo en escuelas en vecindarios de renta baja y este hecho hizo quese alcanzaran más jóvenes en riesgo que en los programas comunitarios. Además, estos programas también estaban abiertos a todo tipo de voluntarios, por lo que atrajeron a un grupo significativo de jóvenes en institutos y en la universidad.
  4. Se registraron mejoras académicas en los mentorados a final de curso. Sin embargo, no se registró ningún impacto en las áreas que afectan la vida fuera de la escuela: ni un menor uso de drogas o alcohol, ni una mejora de la autoestima o relación con las familias.
  5. Un curso escolar no es suficiente tiempo para tener un impacto positivo. Se debe pensar en programas de más larga duración y tener en cuenta que después de las vacaciones de verano muchos estudiantes cambian de escuela o pasan al instituto.
  6. Cuanto más larga y más profunda es la relación, mayor impacto tiene en los mentorados. De hecho, una mala relación o una relación débil con el mentor resulta en un impacto negativo en el mentorado. Es crucial, pues, que se trabaje para mejorar la calidad de estas relaciones.
  7. Los mentores y mentorados que se mantuvieron en contacto durante las vacaciones de verano tuvieron una relación más larga y de mejor calidad.
  8. Actualmente se hace poco uso de las ventajas que representa tener en la escuela, una agencia BBBS para preparar y hacer seguimiento de los mentores: existe una relación entre la preparación y formación de mentores/as y el impacto positivo que las relaciones que establecen con su mentorado/a tiene sobre el mismo/a.
  9. El coste de desarrollar un programa de mentoría en las escuelas es significativamente inferior al de uno comunitario, aproximadamente mil dólares al año por estudiante.

En definitiva, los autores del estudio concluyen que a pesar de que la mentoría en escuelas presenta ventajas importantes, como el hecho de que alcanza a más jóvenes que cualquier otro programa, que tienen un impacto positivo en los resultados académicos y que cuenta con más voluntarios, todavía necesita mejorar en varios aspectos. Especialmente, en mejorar la calidad de la relación entre mentor y mentorado, a través de programas más largos y que proporcionen un mayor apoyo a los mentores. Hasta entonces, es importante valorar hasta qué punto es efectivo desarrollar esos programas escolares, a sabiendas de que los de base comunitaria tienen un impacto más favorable en los mentorados/as y garantizan relaciones de mayor calidad.


Fuente: Herrera, C., Grossman, J.B., Kauh T.J., Feldman A.F. & McMaken J. (2007). Making a Difference in Schools: The Big Brothers Big Sisters School-Based Mentoring Impact Study. New York: Public/Private Ventures. Disponible en: https://www.issuelab.org/resource/making-a-difference-in-schools-the-big-brothers-big-sisters-school-based-mentoring-impact-study.html

¿Duran más las mentorías con una relación más estrecha entre mentor y mentorado?

La calidad de la relación entre mentor y mentorado es un factor clave en cualquier mentoría y múltiples estudios demuestran que, para que los efectos de una mentoría sean más positivos y perduren a largo plazo, tanto el mentor como el mentorado deben valorar esa relación positivamente. Sin embargo, a pesar de que existe una herramienta de medición de la calidad de la relación desde el punto de vista del joven (YsoR, Youth Strength of Relationship), hasta el momento no existía una equivalente para los mentores. Los autores del estudio, a raíz de un encargo de la organización Big Brothers Big Sisters (BBBS), han diseñado una modificación de esa escala para medir la valoración del mentor de su relación con el mentorado: la MSoR.

Este estudio sirve pues, por un lado, para investigar las propiedades psicométricas de ese nuevo instrumento que evalúa las percepciones del mentor sobre la calidad de la relación, y por otro, para determinar el potencial de la escala MSoR para predecir la duración de la relación de mentoría.

Con ese objetivo, se usaron los datos de 85 agencias de BBBS con programas de mentoría comunitaria desarrollados en todos los Estados Unidos. Se midieron los indicadores de aquellas relaciones que existían desde hacía por lo menos 12 meses (para poder evaluar sus resultados) y que habían completado el cuestionario SoR administrado 3 meses posteriormente a su inicio: en total, 5.222 parejas. La edad media de los jóvenes mentorados era de 11,5 años, y el 57% eran chicas. De esas relaciones, 1.294 contestaron la encuesta también 12 meses después, cuando la relación todavía era activa.

El método principal de medición fue la escala de calidad de la relación (SoR), que en esta nueva versión cuenta con cuatro apartados, dos dirigidos al mentor y dos al joven:

  1. Mentor SoR – Factores afectivos
  2. Mentor SoR – Factores logísticos
  3. Youth SoR – Factores positivos
  4. Youth SoR – Factores negativos

Los mentores debían valorar hasta qué punto estaban de acuerdo con las 14 afirmaciones de la encuesta, que cuenta en el primer apartado con frases como “Mi mentorado y yo tenemos intereses comunes” o “Me siento cercano a mi mentorado”, y en el segundo con “Ser mentor es un compromiso mayor de lo que pensaba” o “Me cuesta encontrar ratos para ver a mi mentorado”. Por otro lado, los jóvenes mentorados debían valorar afirmaciones como “La relación con mi mentor es muy importante para mí” o “Mi mentor me da buenas ideas para solucionar problemas”. Una relación detallada de los factores y su impacto en la puntuación final de la escala puede encontrarse en el estudio publicado. Otros puntos que se tuvieron en cuenta para la evaluación fueron las características del mentor, el mentorado, y la relación entre los dos (por ejemplo, si eran del mismo género, o de la misma etnia), el calendario de encuentros, la durada de la relación, y otros métodos estadísticos.

Los resultados del estudio demostraron que había una correlación entre la puntuación de la MSoR y la YSoR, tanto la realizada 3 meses como 12 meses después del inicio de la relación. Y lo que es más importante, se pudo demostrar que hay una relación significativa entre el resultado de las dos modificaciones de la SoR y la duración de la relación entre mentor y mentorado. El estudio sugiere que la evaluación precoz (3 meses posterior al inicio) puede ayudar a identificar aquellas relaciones con riesgo de terminar antes de tiempo, lo que permitiría a la agencia intervenir para proporcionar el apoyo necesario para que eso no pase. Del mismo modo que la duración de una relación se usa de indicador de efectividad de un programa de mentoría, la puntuación de la SoR puede predecir los beneficios que el mentorado va a extraer del programa. Dentro de la escala MSoR, aquellos factores que resultaron tener menos impacto sobre la duración de la relación son los relativos a la logística (la práctica de programar los encuentros), y los que más, los factores afectivos: Aquellos mentores que se sienten más cercanos a sus mentorados, están más dispuestos a mantener la relación con ellos, e incluso superar obstáculos para hacerlo.

NOTA: La escala MSoR se ha utilizado como base para el seguimiento y monitorización de relaciones a través de una version específica de la app y red social Messagenes, que la Coordinadora de Mentoría Social, junto con la Universitat de Girona, ha desarrollado.  Con la recopilación semanal de datos basados en la MSoR, los coordinadores/as de los programas tendran la informacion necesaria para orientar las acciones sobre cada relación y anticiparse a posibles problemáticas.


Fuente: Rhodes JE, Schwarts SEO, Willis MM & Wu MB. Validating a Mentoring Relationship Quality Scale: Does Match Strength Predict Match Length? Youth & Society; 2014. Disponible en: http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0044118X14531604

En los Estados Unidos cada vez hay más programas de mentoría dirigidos a jóvenes de riesgo, pero: ¿Cuál es el impacto de estos programas?

Puesto que los beneficios sociales, académicos y personales de la mentoría han sido demostrados repetidas veces, es natural que se busque servir a aquellos jóvenes que más pueden beneficiarse de ella. Sin embargo, se sabe poco sobre el impacto que los programas de mentoría tienen en los jóvenes de riesgo, y de si sus efectos difieren de los de la media. Con el fin de proporcionar evidencia de ese tipo, la Fundación Bill & Melinda Gates encargó una evaluación externa de programas de mentoría dirigidos a jóvenes de riesgo.

Este artículo presenta los resultados de tal evaluación, basada en la monitorización del diseño, implantación y conclusión de siete programas desarrollados en el ámbito de la comunidad dirigidos a jóvenes de riesgo. Específicamente, el estudio analiza a fondo, mediante múltiples encuestas y observaciones, la historia de cada uno de los mentorados y sus mentores, el tipo de relación que se ha formado, el apoyo que se les ha ofrecido y los beneficios que se han derivado. De ese modo, se espera proporcionar datos prácticos que servirán a la hora de crear programas y políticas sociales, y que ayudarán a elegir el programa más adecuado en cada caso.

Perfiles de riesgo

El tipo de riesgo en el que puede encontrarse una persona se divide, en este estudio, entre riesgo ambiental, aquel relativo a las circunstancias externas del joven (como la pobreza familiar o el barrio en el que vive), y riesgo personal, es decir, el que se refiere a su comportamiento, funcionamiento social o académico y a su salud. Con estos datos se ha divido a los jóvenes en cuatro perfiles distintos:

  1. Jóvenes en situación de riesgo ambiental y personal (de alto riesgo)
  2. Jóvenes en riesgo personal bajo, pero ambiental alto (de mayor riesgo)
  3. Jóvenes en riesgo personal alto, pero ambiental bajo (de mayor riesgo)
  4. Jóvenes en situación de poco riesgo ambiental y personal (de riesgo)

A partir de esta clasificación se ha podido analizar si el perfil de riesgo tiene algún impacto en los resultados del programa. En total se inscribieron para participar 1.310 jóvenes de entre 8 y 15 años, de los cuales 57% pertenecía a una minoría étnica, dos tercios venían de una familia monoparental, y dos quintos pertenecían a una familia con ingresos medios anuales inferiores a 20.000 dólares.

Variaciones en la relación entre mentor y mentorado

La relación entre mentor y mentorado se considera el factor más importante para que una mentoría sea efectiva, y en ese caso fue valorada a partir de tres factores:

  1. proximidad de la relación,
  2. si la relación ofrecía al mentorado oportunidades para crecer y aprender, y
  3. si el mentor tenía en cuenta los intereses y opinión del mentorado.

Casi tres cuartos del total de mentorados reportó tener una relación positiva con su mentor. Sin embargo, prácticamente la mitad de los mentorados había experimentado un cambio de mentor a mitad del programa. En la mayoría de esos casos la relación había sido terminada por los mentores, que habían ofrecido como motivos más comunes que “el joven no mostraba interés” (33%), y que “el joven no parecía necesitar un mentor” (17%). Solo en el 10% de los casos la razón dada fue que las necesidades del mentorado eran demasiado graves. Significativamente, no se encontró ninguna conexión entre la duración de la relación y el perfil de riesgo del menor. Sin embargo, sí que se notaron diferencias entre las razones por las que terminaba la relación dependiendo del tipo de riesgo del mentorado.

Beneficios de los programas

En el seguimiento realizado 13 meses después del inicio del programa, se encontró evidencia del impacto positivo del programa en el bienestar emocional y psicológico de los jóvenes. En particular, los jóvenes que habían sido mentorados mostraron, respecto a los que no, menos síntomas de depresión, más aceptación por parte de sus compañeros, más expectativas positivas respecto a su futuro escolar, y mejores notas. A partir de la agregación de varios indicadores, también se confirmó un cambio positivo general en los jóvenes mentorados. Sin embargo, no hay suficiente evidencia que confirme el impacto académico o social de los programas.

Es importante notar que los beneficios del programa no variaron de forma significativa en los jóvenes dependiendo de su perfil de riesgo. Jóvenes de todos los perfiles obtuvieron beneficios del programa, y la única tendencia que destacan los autores es que la mentoría fue particularmente efectiva en jóvenes con mayor riesgo personal, pero sin riesgo ambiental.


Font: Herrera, C., Dubois, D.L. y Grossman, J.B. (2013). The Role of Risk. Mentoring Experiences and Outcomes for Youth with Varying Risk Profiles. New York: Public/Private Ventures. http://www.mdrc.org/sites/default/files/Role%20of%20Risk_Final-web%20PDF.pdf