El Proyecto Ruiseñor busca promover la inclusión social, cultural y lingüística de los adolescentes de origen extranjero, a través de la mentoría de estudiantes universitarios. El proyecto parte de la Nightingale Mentoring Network, originada en la Universidad de Malmö, Suecia, y actualmente en España el Proyecto Ruiseñor se está llevando a cabo con éxito en diversas ciudades en las provincias de Barcelona, Tarragona, Girona, Gipuzkoa o Navarra.

Un proyecto de mentoría social de este calibre, con los beneficios que representa para los jóvenes respecto a su desarrollo emocional e incluso a sus resultados académicos, es todavía más rompedor cuando se aplica a jóvenes inmigrantes, un colectivo que generalmente se encuentra en situación de vulnerabilidad social. El pedagogo Jordi Feliu Gelis, de la Universidad de Girona, ha realizado este estudio con el fin de analizar con métodos cuantitativos los beneficios del Proyecto Ruiseñor.

Con ese fin, se diseñó y realizó un cuestionario a dos grupos de estudiantes de entre 10 y 16 años, que se pasó dos veces, a los inicios del curso escolar 2012-2013, y al final. El primer grupo estaba formado por los “estudiantes mentorados”: 19% en educación primaria y 81% en la ESO, 43% venían África, 30,7% de América Central y América del Sur, 16,8% de Asia y el 10% restante de Europa del Este. El segundo grupo, denominado “grupo de control”, contaba con estudiantes de características similares pero que no participaban en el Proyecto Ruiseñor.

Los resultados de la encuesta mostraron de forma significativa los beneficios que había aportado el programa a los adolescentes mentorados en los cinco ámbitos que se analizaron:

  • Integración en la escuela: los profesores llamaban menos la atención a aquellos estudiantes que participaban del proyecto, y estos interaccionaban más con sus compañeros.
  • Integración lingüística: a pesar de que todos los participantes tienen un nivel intermedio de catalán, aquellos que participaron en el proyecto utilizaron el catalán para socializarse en la escuela con más facilidad.
  • Integración sociocultural: los estudiantes mentorados mostraron más interés y conocimiento en la comunidad, a la vez que una mayor iniciativa para hacer actividades solos.
  • Aspiraciones educativas o de educación y expectativas: los estudiantes de ambos grupos mostraron aspiraciones académicas. Sin embargo, los estudiantes mentorados tenían más esperanzas de que se cumplieran, y más conciencia de que iban a tener que trabajar duro para conseguirlo.
  • Desarrollo emocional: los niveles de autoestima eran mayoritariamente positivos en ambos grupos, pero se registró una diferencia significativa en el grupo de mentoría al final del proyecto respecto al principio de este.

En definitiva, el análisis corrobora la evidencia sobre los beneficios del Proyecto Ruiseñor en adolescentes inmigrantes, por primera vez de forma cuantitativa y no cualitativa. Los responsables del proyecto en Girona creen que la clave de su éxito es que, a pesar de la complejidad de su organización, el objetivo del Proyecto Ruiseñor es simple: promover la inclusión social, lingüística y cultural de jóvenes de origen extranjero a través de la actividad voluntaria de estudiantes universitarios.

Fuente: Feu G, J. How an intervention project contributes to social inclusion of adolescents and young people of foreign origin. Children and Youth Services Review. 2015; 52:144–149.

Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.childyouth.2014.11.008

Investigadores de la Universidad de Illinois, Chicago, han realizado un estudio para evaluar cómo impacta el tipo de relación de mentoría en la vida del mentorado. El estudio toma como ejemplo relaciones de mentoría 1 x 1 surgidas de forma natural entre adolescentes y adultos de su entorno. El objetivo del estudio es aplicar las conclusiones a los programas de mentoría existentes, y a la vez desarrollar un método para evaluar su efectividad.

Para llevar a cabo los análisis se tomó información de la base de datos pública sobre salud adolescente (Add Health), centrándose únicamente en la información de aquellos jóvenes que habían respondido afirmativamente a la pregunta “¿Algún adulto ha marcado tu vida de forma positiva desde que tenías 14 años, exceptuando tus padres?”. En la primera fase, se analizó la relación de mentoría: el papel del mentor (si era profesional, informal o familiar), la frecuencia del contacto, la proximidad de la relación y la duración de la mentoría (en años). En la segunda fase, los autores aplicaron el conocimiento extraído sobre la relación de mentoría para determinar su impacto en los resultados “de vida” de los mentorados, específicamente en cuatro ámbitos: ámbito académico o del trabajo, ámbito del comportamiento, ámbito del bienestar psicológico y ámbito de la salud física.

Los resultados del estudio demuestran que las características de la relación entre el adolescente y el mentor afectan directamente en la vida del primero. Una de las conclusiones principales es que los mentores externos a la familia (profesionales e informales) se asocian con resultados más positivos tanto en la educación como en la salud física general, puesto que es más probable que introduzcan o promuevan actitudes y perspectivas alternativas a las que ya se conocen o practican. También se detecta una relación entre el hecho de tener mentores profesionales (en la mayoría de casos profesores u orientadores escolares) y tener un porcentaje de asistencia a clase mayor, además de un menor consumo de drogas y tabaco. Sin embargo, el bienestar psicológico (buena autoestima, satisfacción con la vida que se lleva, menos síntomas de depresión o de tendencias suicidas) no está asociado a ningún tipo de mentor específico, sino únicamente a la proximidad de la relación que se tiene con él. Cuanto más próxima es la relación del mentor con el adolescente (definida por la confianza, el sentimiento de empatía y una apreciación mutua), más querido y mejor autoestima tendrá el adolescente mentorado.

Con esa información, los autores del artículo buscan alentar la creación de mentorías tanto formales como informales con adolescentes, sin que eso signifique una sustitución de las relaciones de familia, sino más bien un complemento. También recuerdan que es muy importante subrayar a los mentores la necesidad de crear vínculos emocionales con sus mentorados, para poder tener un impacto positivo en su salud mental, e incluso en su comportamiento social.

Fuente: DuBois, DL & Silverthorn N. Characteristics of Natural Mentoring Relationships and Adolescent Adjustment: Evidence from a National Study. The Journal of Primary Prevention. 2005, 26(2). DOI: 10.1007/s10935-005-1832-4

Disponible en: https://bit.ly/2T6Sq8L