La Cumbre Nacional de Investigación sobre Mentoría de Estados Unidos se creó como iniciativa de la National Mentoring Partnership de los Estados Unidos para promover la investigación en este campo, y así proporcionar una base científica sólida para los programas de mentoría social.

Su última edición sirvió para determinar los problemas teóricos y pragmáticos que surgen en la promoción de una mentoría efectiva, y a la vez identificar aquellas áreas prioritarias de estudio.

A continuación presentamos las áreas prioritarias de estudio que se detectaron, con el fin de incrementar la base científica en la que se fundamentan los programas de mentoría:

Los nuevos formatos de la mentoría: Cada vez hay más tipos de mentoría, sea porque se realiza en grupos, entre compañeros (en vez de entre adulto y jóven) u online. Por esa razón, es importante evaluar la efectividad y coste-efectividad de cada uno de estos nuevos tipos de formato.

Crear una “guía de buenas prácticas”: El impacto positivo de la mentoría a largo plazo debería evaluarse de forma sistemática. A través de la comparación de resultados, sería interesante desarrollar una guía sobre buenas prácticas en cada una de las etapas de un programa.

Integración de la mentoría con otros programas y servicios: A menudo, la mentoría social se realiza dentro del marco de un programa social mayor. Sin embargo, existe poca evidencia sobre cuál es la mejor forma de integrar la mentoría con otros servicios para que sea más efectiva y maximice los beneficios del programa principal.

Estudiar la relación entre la mentoría y la mejoría académica: Aunque se ha establecido una relación entre una y otra, es necesario que se estudie de forma sistemática.

Mejorar el reclutamiento de mentores, su formación y su compromiso en el tiempo: A veces los programas de mentoría se encuentran con problemas para reclutar mentores, y la mitad de las relaciones mentor/mentorado se disuelven al cabo de unos meses. Debe encontrarse una solución estratégica a este problema.

Mentorías especializadas: Para aquellos jóvenes con necesidades especiales, los programas de mentoría tradicionales no son efectivos, mientras que las mentorías especializadas sí. Este tipo de mentorías a menudo carecen de base científica que garantice unos resultados positivos.

Entender mejor las variables de género, edad y etnia: Se ha visto que la mentoría no tiene los mismos beneficios para todos los jóvenes, y se necesita profundizar la investigación para entender cómo las características del mentorado afectan los resultados del programa y así adaptarlo de forma eficiente.

Entender cómo funciona la relación de mentoría: No existe suficiente teoría sobre de qué forma y hasta qué punto influencia el mentor a la persona mentorada. Este tipo de investigación es importante tanto para la efectividad de los resultados como para la formación y monitorización de los mentores.

Vincular práctica e investigación: Proporcionar mayor evidencia científica de su efectividad es una de las prioridades principales de la investigación en mentoría, al igual que el desarrollo de métodos y herramientas que faciliten la evaluación de los programas.


Fuente: DuBois D.L. y Rhodes J.E. Introduction to the special issue: Youth mentoring: Bridging science with practice. Journal of Community Psychology. 2006; 34(6):647-655. https://www.researchgate.net/publication/2276515

Entre los tipos de mentoría predominantes existen la juvenil, que suele llevarse a cabo con jóvenes en situación de riesgo, la académica, basada en el traspaso de habilidades y conocimientos, y la que tiene lugar en el trabajo, es decir, profesional. Un estudio llevado a cabo por el Departamento de Psicología de la Universidad de Georgia analiza los resultados de estos tres tipos de mentoría con el fin de confirmar los efectos positivos de la mentoría en general y determinar si existen diferencias entre esas tres variedades.

Su hipótesis, basada en estudios previos, es que la mentoría, sea del tipo que sea, impactará a la persona mentorada positivamente en seis àmbitos, que se denfinen de la siguiente manera:

  • Comportamiento: rendimiento, comportamiento antisocial o retraimiento, capacidad de ayudar a los demás, desviación social.
  • Actitud: satisfacción y apego personal, actitud frente la escuela y expectativas profesionales.
  • Salud: abuso de sustancias, estrés psicológico, autoestima y percepción de uno mismo.
  • Relaciones personales: con los padres, hermanos o compañeros.
  • Motivación: motivación y participación social.
  • Carrera: reconocimiento profesional y éxito, desarrollo de habilidades.

Estos factores se han utilizado como variables para determinar tanto la efectividad de la mentoría como las diferencias entre los tres tipos. El análisis llevado a cabo se basa en los resultados de 112 estudios específicos sobre mentoría juvenil, académica y/o en el lugar de trabajo, en los que ni el mentor ni el mentorado sufrían ninguna discapacidad psicológica o física, la mentoría era individual y el mentor no era un miembro de la familia del mentorado.

Los resultados obtenidos confirmaron la hipótesis de mejora de los seis ámbitos. Una vez constatada, los autores del estudio analizaron las diferencias entre cada tipo de mentoría. Así, pudieron ver que, por ejemplo, la mentoría académica es la que más ligada está a la mejora del rendimiento del mentorado, o que tanto la mentoría académica como la juvenil tienen un impacto más significativo en la reducción del retraimiento social que la mentoría en el trabajo. El cambio de actitud es significativo en los tres tipos de mentoría, aunque destaca en el académico, y en cuanto a la mejora de la salud, los efectos detectados son similares en los tres tipos de mentoría, aunque es en los proyectos de mentoría en el trabajo dónde es más significativo.

En líneas generales, los resultados apuntan a que la mentoría académica tiene un mayor impacto en el mentorado que la mentoría en jóvenes, y que la mentoría en el trabajo se encuentra en un punto medio entre las dos. Sin embargo, los autores explican esta diferencia razonando que, a menudo, la mentoría juvenil se lleva a cabo en jóvenes con dificultades académicas o sociales, es decir, jóvenes que se enfrentan a retos complejos y de riesgo, y que sacan mayor beneficio de su mentoría si va ligada a otras actividades o programas sociales. Los autores del estudio también destacan el hecho de que, a diferencia de lo que se arguye en favor de la mentoría, el impacto que causa es más positivo en la actitud de la persona mentorada que en su comportamiento, puesto que el comportamiento se ve más afectado por factores sociales externos que la actitud.

Fuente: Eby T.L., Allen T.D., Evans S.C., Ng T. y DuBois D.L. Does mentoring matter? A multidisciplinary meta-analysis comparing mentored and non-mentored individuals. Journal of Vocational Behavior. 2008; 72(2):254-267.

Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2352144/