En los Estados Unidos cada vez hay más programas de mentoría dirigidos a jóvenes de riesgo, pero: ¿Cuál es el impacto de estos programas?

Puesto que los beneficios sociales, académicos y personales de la mentoría han sido demostrados repetidas veces, es natural que se busque servir a aquellos jóvenes que más pueden beneficiarse de ella. Sin embargo, se sabe poco sobre el impacto que los programas de mentoría tienen en los jóvenes de riesgo, y de si sus efectos difieren de los de la media. Con el fin de proporcionar evidencia de ese tipo, la Fundación Bill & Melinda Gates encargó una evaluación externa de programas de mentoría dirigidos a jóvenes de riesgo.

Este artículo presenta los resultados de tal evaluación, basada en la monitorización del diseño, implantación y conclusión de siete programas desarrollados en el ámbito de la comunidad dirigidos a jóvenes de riesgo. Específicamente, el estudio analiza a fondo, mediante múltiples encuestas y observaciones, la historia de cada uno de los mentorados y sus mentores, el tipo de relación que se ha formado, el apoyo que se les ha ofrecido y los beneficios que se han derivado. De ese modo, se espera proporcionar datos prácticos que servirán a la hora de crear programas y políticas sociales, y que ayudarán a elegir el programa más adecuado en cada caso.

Perfiles de riesgo

El tipo de riesgo en el que puede encontrarse una persona se divide, en este estudio, entre riesgo ambiental, aquel relativo a las circunstancias externas del joven (como la pobreza familiar o el barrio en el que vive), y riesgo personal, es decir, el que se refiere a su comportamiento, funcionamiento social o académico y a su salud. Con estos datos se ha divido a los jóvenes en cuatro perfiles distintos:

  1. Jóvenes en situación de riesgo ambiental y personal (de alto riesgo)
  2. Jóvenes en riesgo personal bajo, pero ambiental alto (de mayor riesgo)
  3. Jóvenes en riesgo personal alto, pero ambiental bajo (de mayor riesgo)
  4. Jóvenes en situación de poco riesgo ambiental y personal (de riesgo)

A partir de esta clasificación se ha podido analizar si el perfil de riesgo tiene algún impacto en los resultados del programa. En total se inscribieron para participar 1.310 jóvenes de entre 8 y 15 años, de los cuales 57% pertenecía a una minoría étnica, dos tercios venían de una familia monoparental, y dos quintos pertenecían a una familia con ingresos medios anuales inferiores a 20.000 dólares.

Variaciones en la relación entre mentor y mentorado

La relación entre mentor y mentorado se considera el factor más importante para que una mentoría sea efectiva, y en ese caso fue valorada a partir de tres factores:

  1. proximidad de la relación,
  2. si la relación ofrecía al mentorado oportunidades para crecer y aprender, y
  3. si el mentor tenía en cuenta los intereses y opinión del mentorado.

Casi tres cuartos del total de mentorados reportó tener una relación positiva con su mentor. Sin embargo, prácticamente la mitad de los mentorados había experimentado un cambio de mentor a mitad del programa. En la mayoría de esos casos la relación había sido terminada por los mentores, que habían ofrecido como motivos más comunes que “el joven no mostraba interés” (33%), y que “el joven no parecía necesitar un mentor” (17%). Solo en el 10% de los casos la razón dada fue que las necesidades del mentorado eran demasiado graves. Significativamente, no se encontró ninguna conexión entre la duración de la relación y el perfil de riesgo del menor. Sin embargo, sí que se notaron diferencias entre las razones por las que terminaba la relación dependiendo del tipo de riesgo del mentorado.

Beneficios de los programas

En el seguimiento realizado 13 meses después del inicio del programa, se encontró evidencia del impacto positivo del programa en el bienestar emocional y psicológico de los jóvenes. En particular, los jóvenes que habían sido mentorados mostraron, respecto a los que no, menos síntomas de depresión, más aceptación por parte de sus compañeros, más expectativas positivas respecto a su futuro escolar, y mejores notas. A partir de la agregación de varios indicadores, también se confirmó un cambio positivo general en los jóvenes mentorados. Sin embargo, no hay suficiente evidencia que confirme el impacto académico o social de los programas.

Es importante notar que los beneficios del programa no variaron de forma significativa en los jóvenes dependiendo de su perfil de riesgo. Jóvenes de todos los perfiles obtuvieron beneficios del programa, y la única tendencia que destacan los autores es que la mentoría fue particularmente efectiva en jóvenes con mayor riesgo personal, pero sin riesgo ambiental.


Font: Herrera, C., Dubois, D.L. y Grossman, J.B. (2013). The Role of Risk. Mentoring Experiences and Outcomes for Youth with Varying Risk Profiles. New York: Public/Private Ventures. http://www.mdrc.org/sites/default/files/Role%20of%20Risk_Final-web%20PDF.pdf


Marco para el desarrollo de una mentoría: Interacciones y tipos de relación

Toda la literatura sobre el tema enfatiza que la eficacia de la mentoría depende principalmente de la calidad de la relación entre el mentor y la persona mentorada.

Sin embargo, también se ha encontrado que existe una conexión entre los resultados y la edad del mentorado, la localización de la mentoría, el género de los participantes y las expectativas de cada uno de ellos, además del contexto social del mentorado. Por ejemplo, una mentoría académica atraerá a jóvenes que tengan objetivos específicos en mente y que busquen que sus interacciones con el mentor sean provechosas, mientras que es probable que un niño o adolescente que forma parte de una mentoría escolar no quiera pasar el tiempo asignado con su mentor trabajando en tareas escolares y, por lo tanto, esa diferencia entre los perfiles de cada programa, se verá reflejada en los resultados.

Este artículo de Karcher y Nakkula analiza los tipos de interacción y de relación que existen entre mentor y mentorado, tanto para facilitar la evaluación de sus resultados como para determinar la tipología adecuada para cada programa.

Interacciones en la mentoría juvenil

Las interacciones son las actividades y discusiones específicas que tienen lugar cuando el mentor y el mentorado están juntos o se comunican. Los autores diferencian entre dos tipos

Interacciones centradas en la relación: el objetivo es establecer y mantener la relación. Se hace hincapié en las actividades de desarrollo personal y de habilidades, con el fin de ayudar al mentorado a conseguir algo que necesita, por ejemplo, la realización de los deberes escolares. Sin embargo, aunque se realicen actividades con una finalidad, el foco está en la relación entre el mentorado y el mentor, y en promover el bienestar de la persona mentorada.

Interacciones enfocadas a un objetivo: cuando el fin de una interacción es cumplir un objetivo específico, por ejemplo que el mentorado apruebe un examen o mejore su comportamiento.

Tipos de relación

Por otro lado, la relación es el conjunto de interacciones entre mentor y mentorado durante un periodo definido de tiempo, sea una hora, un mes, o un año. Algunos tipos de relación siguen una tendencia de evolución consistente, mientras que otras fluctúan. El tipo de relación viene definido por las interacciones entre mentor y mentorado, pero no tanto por el tipo de interacción como por el objetivo de esta.

De desarrollo: cuando las actividades se enfocan a establecer una relación y se centran en el presente, por lo que tienden a ser más dinámicas y entretenidas. Con el tiempo, puede evolucionar y centrarse en otros objetivos externos e incluso en el futuro -personal y profesional- del mentorado, pero el cambio será colaborativo, y no impuesto por el mentor.

Instrumental: desde el principio, este tipo de relación tiene un objetivo acordado previamente, por ejemplo, desarrollar una habilidad o aprender un oficio. Sin embargo, este tipo de relación también puede cambiar con el tiempo, y puede pasar de estar completamente centrada en el objetivo final a incluir interacciones personales.

Marco para el desarrollo de una mentoría: ¿qué tipo de mentoría se adapta a las necesidades de tu programa?

Los autores del estudio presentan un marco para mejorar la gestión de programas de mentoría.

Los autores de este estudio han establecido un marco que permitirá a los gestores de programas de mentoría establecer las claves de su programa y definir qué tipo de relación y de interacciones encaja más con sus objetivos. Para leer más sobre tipos de relación, dirígete a la primera parte de esta entrada.

El foco

El término “foco” hace referencia tanto a la estructura de la mentoría (si tiene un objetivo específico o si es abierta) como a los objetivos específicos de una interacción o grupo de interacciones. Existen dos variedades opuestas, aunque en algunos casos se pueden combinar:

  • Interacciones que cumplen un objetivo y tienen un foco específico, sea desarrollar una habilidad o, al contrario, asegurar el bienestar de un niño. Su efectividad es fácilmente demostrable.
  • Interacciones que se basan en establecer una relación entre el mentor y la persona mentorada, que tienden a impactar la autoestima y expectativas del niño.

El objetivo

Existe un objetivo subyacente en cada interacción: ¿a quién beneficia más o qué necesidades está cubriendo? La división que detectan los autores está entre aquellas cuyo objetivo sirve a los adultos (y al joven en el futuro), y es convencional, y aquella que sirve a los jóvenes en el presente y es más dinámica.

  • Si el objetivo es convencional, el resultado estará orientado al futuro y tendrá que ver con convenciones de la sociedad adulta, como por ejemplo ayudar a la persona mentorada a encontrar trabajo, a graduarse del instituto o a entrar en la universidad.
  • Mientras que si el objetivo es dinámico (divertido), estará más enfocado en el presente y en las prioridades actuales del joven.

En algunos casos el objetivo no cumple con las características específicas de ninguno de los dos grupos. Por ejemplo, si a pesar de ser un objetivo a largo plazo la interacción se lleva a cabo de forma divertida. En estos casos, tanto el foco como el objetivo no son tan importantes como la relación entre mentor y mentorado, puesto que la interacción se ha negociado entre los dos.

La autoría

Es decir, ¿quién ha definido el objetivo de la interacción y cómo se ha negociado? Este punto es importante porque el mentorado percibirá que la actividad es más o menos útil (y por lo tanto, se comprometerá más o menos con ella) dependiendo de si ha participado en su objetivo o no. No se trata tanto de quién propone el objetivo, sino de cómo se negocia la interacción que debe cumplirlo. Existen tres tipos:

  • Unilateral: cuando solo una de las dos partes siente que sus necesidades han sido cubiertas.
  • Colaborativa: tanto el mentor como el mentorado aportan sus ideas y el resultado satisface a los dos. Este tipo de interacción no podría llevarse a cabo si sus participantes no se hubieran interesado por las características únicas de la otra persona, puesto que la perspectiva de cada uno se ve afectada por la del otro.
  • Recíproca: existe un intercambio de opiniones y ambos se comprometen para que se cumplan los objetivos de cada uno de los participantes. Sin embargo, ni el mentor ni el mentorado sienten que han sacado lo que querían de la interacción, puesto que sus necesidades se han cubierto de forma separada.

Las diferencias en la estructura o marco de la mentoría que se pueden observar en esta entrada determinan el tipo de mentoría que se está desarrollando. Existen cuatro combinaciones posibles respecto a tipología de mentorías, y los autores del artículo diferencian entre aquellas efectivas, como la mentoría de desarrollo o la mentoría instrumental. Para descubrir más sobre estos tipos. consulta la entrada anterior


Fuente: Karcher M.J. y Nakkula M.J. Youth mentoring with a balanced focus, shared purpose, and collaborative interactions. New Directions for Youth Development. 2010; 126:13-32. http://www.michaelkarcher.com/School-based_mentoring_files/Karcher_10_TEAMframeworkNDYD.pdf