Este estudio analiza los tipos de riesgo de los mentorados para analizar su impacto en la relación con el mentor y en los efectos de la relación.

Los resultados de la mentoría social demuestran el impacto positivo que esta tiene en los mentorados y, sin embargo, pueden variar de forma abismal entre jóvenes, programas o mentores. Por ejemplo, aunque se sabe que aquellos mentorados que empiezan el programa con bajo nivel académico, dificultades sociales y/o de comportamiento en general se benefician menos de la mentoría, no está claro hasta qué punto estas características impactan en los resultados. Tomando de base literatura previa sobre la materia, los autores de este estudio partían de las hipótesis que los tipos de riesgo asociado a los jóvenes afectan de forma negativa la calidad de la relación con el mentor y la duración de esta, pero que características específicas del mentor pueden mitigar ese efecto.

El análisis principal en el cual se basan los resultados del estudio parte de la situación previa a la mentoría de los jóvenes de riesgo, 565 estudiantes de entre 9 y 14 años, y la de los mentores. Las medidas que se crearon para medir el riesgo en jóvenes son:

  • Riesgo ambiental: incluye factores de gran impacto (la encarcelación de uno de los padres, una muerte reciente en la familia…) y la ocurrencia de determinados hechos en los últimos seis meses (mudanza, cambio de escuela, relación terminada recientemente).
  • Riesgo de comportamiento: medido del 0 al 3 a partir de tres factores principales: resultados académicos, problemas de comportamiento y uso de drogas o alcohol.

Con relación al mentor, se evaluó:

  • Eficiencia percibida: a partir de 19 indicadores, los mentores debían evaluar su propia capacidad para desarrollar el papel de mentor.
  • Actitud frente a los jóvenes: a partir de una serie de preguntas cerradas (por ejemplo: “¿dirías que los adolescentes de tu comunidad respetan a los adultos?”).
  • Relación previa con jóvenes: por ejemplo, haber participado en programas de voluntariado, de tutoría, campamentos de verano… pero no de mentoría.
  • Experiencia previa en mentoría.
  • Objetivos del mentor: Se dividieron los objetivos del mentor en tres tipos: de desarrollo personal (cuando su objetivo era ayudar al mentado a sentirse mejor consigo mismo, o convertirse en amigo suyo), instrumental (mentoría enfocada a la mejora académica) y enfocada en mejorar las relaciones del mentor con las personas de su entorno.

El objetivo era determinar qué tipo de riesgo impactaba qué tipo de resultados, y si las características del mentor influenciaban positivamente, y el estudio confirmó algunas de las hipótesis, aunque no todas. En general, jóvenes que sufrían de riesgo ambiental y de comportamiento eran menos propensos a tener una relación de calidad y duradera con su mentor, pero más específicamente, las conclusiones más interesantes son:

Jóvenes con riesgos ambientales tienen relaciones más cortas con su mentor, mientras que aquellos con riesgos individuales (de comportamiento) tienen relaciones más largas pero menos satisfactorias.

Mentores con un mayor grado de eficiencia percibida y experiencia previa (no de mentoría) con jóvenes son capaces de mitigar los efectos negativos del riesgo ambiental y su efecto en la duración de la relación.

Jóvenes con riesgos de comportamiento asignados a mentores con experiencia previa (no de mentoría) se muestran más satisfechos con sus mentores que otros mentorados con su mismo riesgo de base.

Contrario a lo que se esperaba, los mentores con experiencia previa en mentoría resultan en un mayor número de jóvenes insatisfechos que aquellos mentores sin experiencia.

El objetivo del mentor al empezar la mentoría tiene un gran impacto en los resultados: jóvenes con mentores cuyo objetivo era ayudarles en su desarrollo personal o en mejorar sus relaciones están mucho más satisfechos con sus mentores, mientras que las relaciones con mentores con un objetivo instrumental fueron mucho más cortas.

Fuente: Raposa, E.B., Rhodes, J.E. y Herrera, C. (2016). The impact of youth risk on mentoring relationship quality: Do mentor characteristics matter? American Journal of Community Psychology, 57(3-4), 320-329.

SMILE ofrece simultáneamente los resultados de una evaluación de un programa de mentoría escolar y las herramientas necesarias para que coordinadores monitoricen y analicen el impacto de sus programas.

La iniciativa SMILE (Study of Mentoring in the Learning Environment) se dedica a analizar los resultados de programas de mentoría en entornos escolares, con el objetivo de usar el conocimiento extraído para reclutar a los mentores más apropiados para estudiantes de colegios e institutos. Los resultados que presentamos corresponden a un estudio basado en datos aleatorios a gran escala de un programa de apoyo y de mentoría de baja intensidad a jóvenes de entre 10 y 18 años, de una durada aproximada de 3 meses con una media de 8 encuentros.

El estudio evaluó el impacto del programa en 516 estudiantes de 19 centros educativos, en los que se incluyeron los equivalentes a escuelas de primaria, de institutos de la ESO y de bachillerato. Todos estudiantes tuvieron, por parte de la asociación Communities in Schools of San Antonio (CIS-SA), acceso a todo tipo de servicios de apoyo (orientación escolar, tutoría, etc.), pero solo 252 contaron, además, con un mentor/a adulto/a. La mayoría de mentores fueron de origen latinoamericano (54%), mujeres (73%) y estudiantes de la universidad (70%). Los mentores fueron seleccionados por CIS-SA en negocios locales, universidades, espacios de militancia y organizaciones locales. No se les ofreció ningún incentivo, pero recibieron una formación previa al programa. Posteriormente a cada encuentro con el mentorado, el mentor debía rellenar un informe realizado por SMILE disponible para imprimir en su página web.

Para evaluar los resultados se midieron 21 indicadores: conectividad con el entorno (escuela, profesores, compañeros y compañeros de origen distinto al propio) mediante la escala Hemingwayautoestima (global, en el presente, en el futuro, percepción de los compañeros, la escuela, o la familia, y autoestima física), habilidades sociales (empatía, asertividad, cooperación y auto-control), apoyo social (amigos, familia) y esperanza y pertenencia.

Pasados ocho meses desde el inicio, las parejas del programa de mentoría se habían encontrado una media de 8 veces, y habían durado aproximadamente 3 meses. Estos estudiantes tuvieron, en comparación con los jóvenes que sólo contaban con los servicios de apoyo de CIS-SA, mejores resultados en todos los indicadores, pero solo en cuatro casos de forma significativa y sistemática:

  1. Unión con los compañeros
  2. Autoestima global
  3. Autoestima en el presente
  4. Apoyo recibido por parte de los amigos

Un análisis más profundo, por género y por escuela, indicó que aquellos que habían recibido un impacto más positivo del programa eran los niños en escuelas de primaria y las chicas de instituto. Por otro lado, se encontraron algunos efectos negativos, aunque no importantes, en chicos de mayor edad y en niñas de primaria.

En definitiva, este análisis es interesante más allá de los resultados del estudio, puesto que SMILE pone a disposición de los coordinadores de programas de mentoría las herramientas necesarias para evaluar resultados, y para poder monitorizar la mentoría a lo largo de del tiempo de relación: Desde la escala de connectividad, a las hojas de informe para mentoreso las actividades para mentores y análisis de resultados.


Karcher, Michael. (2008). The Study of Mentoring in the Learning Environment (SMILE): A Randomized Evaluation of the Effectiveness of School-based Mentoring. Prevention science: the official journal of the Society for Prevention Research. 9. 99-113. 10.1007/s11121-008-0083-z. https://bit.ly/39rlQq0

A raíz del positivo impacto que tiene la mentoría comunitaria en los jóvenes mentorados, cada vez más escuelas se suman a programas de mentoría para asignar mentores a sus alumnos.

Entre los beneficios demostrados de la mentoría comunitaria destacan la reducción del uso de drogas y alcohol, la mejora de las relaciones entre padres y jóvenes y entre jóvenes y sus compañeros, y una mejor asistencia y actitud frente a la escuela. Es de lógica, pues, que escuelas e institutos quieran implantar programas de mentoría en sus propias instituciones, para que aquellos estudiantes con más dificultades tengan a alguien que les guíe en su vida social y académica. El estudio que aquí presentamos son los resultados de una evaluación de diez agencias de Big Brothers Big Sisters (BBBS) sobre programas de mentoría escolar (los encuentros son en la escuela) desarrollados en un total de 70 escuelas. De los 1.139 jóvenes que se apuntaron, a una mitad le fueron asignados mentores, y la otra (en lista de espera) sirvió para comparar el impacto de la mentoría.

Resultados principales de la evaluación:

  1. Cada programa participante en el estudio tenía un funcionamiento y estructura distinta, puesto que se adaptaron a las necesidades de las escuelas (número de estudiantes, edades, tipología de dificultades…) y de los voluntarios.
  2. Los programas de mentoría escolar no son ni un programa de tutorías, puesto que solo un 9% de los mentores citaron la mejora académica como su objetivo principal, ni programas de mentoría social comunitaria (en los programas de comunitarios se crean lazos más profundos entre mentor y mentorado y su impacto alcanza más ámbitos que el escolar).
  3. Los programas de mentoría escolar participantes en la evaluación, tuvieron una mayor participación de mentorados en riesgo de exclusión, respeto a la media: La mayoría de esos programas se llevaron a cabo en escuelas en vecindarios de renta baja y este hecho hizo quese alcanzaran más jóvenes en riesgo que en los programas comunitarios. Además, estos programas también estaban abiertos a todo tipo de voluntarios, por lo que atrajeron a un grupo significativo de jóvenes en institutos y en la universidad.
  4. Se registraron mejoras académicas en los mentorados a final de curso. Sin embargo, no se registró ningún impacto en las áreas que afectan la vida fuera de la escuela: ni un menor uso de drogas o alcohol, ni una mejora de la autoestima o relación con las familias.
  5. Un curso escolar no es suficiente tiempo para tener un impacto positivo. Se debe pensar en programas de más larga duración y tener en cuenta que después de las vacaciones de verano muchos estudiantes cambian de escuela o pasan al instituto.
  6. Cuanto más larga y más profunda es la relación, mayor impacto tiene en los mentorados. De hecho, una mala relación o una relación débil con el mentor resulta en un impacto negativo en el mentorado. Es crucial, pues, que se trabaje para mejorar la calidad de estas relaciones.
  7. Los mentores y mentorados que se mantuvieron en contacto durante las vacaciones de verano tuvieron una relación más larga y de mejor calidad.
  8. Actualmente se hace poco uso de las ventajas que representa tener en la escuela, una agencia BBBS para preparar y hacer seguimiento de los mentores: existe una relación entre la preparación y formación de mentores/as y el impacto positivo que las relaciones que establecen con su mentorado/a tiene sobre el mismo/a.
  9. El coste de desarrollar un programa de mentoría en las escuelas es significativamente inferior al de uno comunitario, aproximadamente mil dólares al año por estudiante.

En definitiva, los autores del estudio concluyen que a pesar de que la mentoría en escuelas presenta ventajas importantes, como el hecho de que alcanza a más jóvenes que cualquier otro programa, que tienen un impacto positivo en los resultados académicos y que cuenta con más voluntarios, todavía necesita mejorar en varios aspectos. Especialmente, en mejorar la calidad de la relación entre mentor y mentorado, a través de programas más largos y que proporcionen un mayor apoyo a los mentores. Hasta entonces, es importante valorar hasta qué punto es efectivo desarrollar esos programas escolares, a sabiendas de que los de base comunitaria tienen un impacto más favorable en los mentorados/as y garantizan relaciones de mayor calidad.


Fuente: Herrera, C., Grossman, J.B., Kauh T.J., Feldman A.F. & McMaken J. (2007). Making a Difference in Schools: The Big Brothers Big Sisters School-Based Mentoring Impact Study. New York: Public/Private Ventures. Disponible en: https://www.issuelab.org/resource/making-a-difference-in-schools-the-big-brothers-big-sisters-school-based-mentoring-impact-study.html

¿Duran más las mentorías con una relación más estrecha entre mentor y mentorado?

La calidad de la relación entre mentor y mentorado es un factor clave en cualquier mentoría y múltiples estudios demuestran que, para que los efectos de una mentoría sean más positivos y perduren a largo plazo, tanto el mentor como el mentorado deben valorar esa relación positivamente. Sin embargo, a pesar de que existe una herramienta de medición de la calidad de la relación desde el punto de vista del joven (YsoR, Youth Strength of Relationship), hasta el momento no existía una equivalente para los mentores. Los autores del estudio, a raíz de un encargo de la organización Big Brothers Big Sisters (BBBS), han diseñado una modificación de esa escala para medir la valoración del mentor de su relación con el mentorado: la MSoR.

Este estudio sirve pues, por un lado, para investigar las propiedades psicométricas de ese nuevo instrumento que evalúa las percepciones del mentor sobre la calidad de la relación, y por otro, para determinar el potencial de la escala MSoR para predecir la duración de la relación de mentoría.

Con ese objetivo, se usaron los datos de 85 agencias de BBBS con programas de mentoría comunitaria desarrollados en todos los Estados Unidos. Se midieron los indicadores de aquellas relaciones que existían desde hacía por lo menos 12 meses (para poder evaluar sus resultados) y que habían completado el cuestionario SoR administrado 3 meses posteriormente a su inicio: en total, 5.222 parejas. La edad media de los jóvenes mentorados era de 11,5 años, y el 57% eran chicas. De esas relaciones, 1.294 contestaron la encuesta también 12 meses después, cuando la relación todavía era activa.

El método principal de medición fue la escala de calidad de la relación (SoR), que en esta nueva versión cuenta con cuatro apartados, dos dirigidos al mentor y dos al joven:

  1. Mentor SoR – Factores afectivos
  2. Mentor SoR – Factores logísticos
  3. Youth SoR – Factores positivos
  4. Youth SoR – Factores negativos

Los mentores debían valorar hasta qué punto estaban de acuerdo con las 14 afirmaciones de la encuesta, que cuenta en el primer apartado con frases como “Mi mentorado y yo tenemos intereses comunes” o “Me siento cercano a mi mentorado”, y en el segundo con “Ser mentor es un compromiso mayor de lo que pensaba” o “Me cuesta encontrar ratos para ver a mi mentorado”. Por otro lado, los jóvenes mentorados debían valorar afirmaciones como “La relación con mi mentor es muy importante para mí” o “Mi mentor me da buenas ideas para solucionar problemas”. Una relación detallada de los factores y su impacto en la puntuación final de la escala puede encontrarse en el estudio publicado. Otros puntos que se tuvieron en cuenta para la evaluación fueron las características del mentor, el mentorado, y la relación entre los dos (por ejemplo, si eran del mismo género, o de la misma etnia), el calendario de encuentros, la durada de la relación, y otros métodos estadísticos.

Los resultados del estudio demostraron que había una correlación entre la puntuación de la MSoR y la YSoR, tanto la realizada 3 meses como 12 meses después del inicio de la relación. Y lo que es más importante, se pudo demostrar que hay una relación significativa entre el resultado de las dos modificaciones de la SoR y la duración de la relación entre mentor y mentorado. El estudio sugiere que la evaluación precoz (3 meses posterior al inicio) puede ayudar a identificar aquellas relaciones con riesgo de terminar antes de tiempo, lo que permitiría a la agencia intervenir para proporcionar el apoyo necesario para que eso no pase. Del mismo modo que la duración de una relación se usa de indicador de efectividad de un programa de mentoría, la puntuación de la SoR puede predecir los beneficios que el mentorado va a extraer del programa. Dentro de la escala MSoR, aquellos factores que resultaron tener menos impacto sobre la duración de la relación son los relativos a la logística (la práctica de programar los encuentros), y los que más, los factores afectivos: Aquellos mentores que se sienten más cercanos a sus mentorados, están más dispuestos a mantener la relación con ellos, e incluso superar obstáculos para hacerlo.

NOTA: La escala MSoR se ha utilizado como base para el seguimiento y monitorización de relaciones a través de una version específica de la app y red social Messagenes, que la Coordinadora de Mentoría Social, junto con la Universitat de Girona, ha desarrollado.  Con la recopilación semanal de datos basados en la MSoR, los coordinadores/as de los programas tendran la informacion necesaria para orientar las acciones sobre cada relación y anticiparse a posibles problemáticas.


Fuente: Rhodes JE, Schwarts SEO, Willis MM & Wu MB. Validating a Mentoring Relationship Quality Scale: Does Match Strength Predict Match Length? Youth & Society; 2014. Disponible en: http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0044118X14531604