The Chronicle of Evidence-based Mentoring ha publicado recientemente un artículo en el que habla de los puntos en común de las relaciones de mentoría más efectivas. Os dejamos un resumen de cuales son las características que comparten.

5 características de las relaciones de mentoría altamente efectivas

¿Cómo pueden los programas de mentoría garantizar que las relaciones sean lo suficientemente fuertes y duraderas para lograr las metas que se propongan?

Tras décadas de investigación, se ha detectado que hay algunas características que convergen en las relaciones de mentoría más efectivas.

1. La Alianza

Según el experto en relaciones de mentoría, el profesor Bruce Wampold (2015), la alianza entre mentor y mentorado consta de tres factores: el vínculo que se forja, el acuerdo sobre los objetivos y el acuerdo sobre las tareas y actividades específicas que se realizarán para alcanzar esos objetivos. Al crear una alianza, los mentores deben adoptar un estilo flexible que siempre tenga en cuenta los intereses y preferencias del mentorado.

2. Empatía y constructos relacionados

Empatía

Otro punto importante es la empatía por parte del Mentor. Ser empático implica no solo captar los sentimientos y emociones de los demás, sino comprender y ver las cosas desde su perspectiva.

Constructos relacionados:

Sintonía

La sintonía es la capacidad de los mentores para leer y atender las necesidades de sus mentorados, tanto mediante formas verbales como no verbales.

Respeto positivo

El respeto positivo hace referencia a valorar los atributos positivos de otra persona, es decir, detectar cuando la otra persona está haciendo algo bien, valorarlo y agradecérselo cuando sea necesario y construir así una cultura de aprecio y respeto en la relación de mentoría.

Autenticidad

Otro punto clave es la sensación de que el mentor está siendo auténtico. Puede ayudar a parecer auténtico el hecho de revelar algo personal o cometer y admitir errores.

3. Expectativas de relación positiva

Los mentores deben tener y transmitir expectativas positivas a los mentorados. Articular estas expectativas y explicar cómo el mentorado podrá cumplirlas facilitará el cambio.

4. Adaptaciones culturales

La mentoría constituye un tipo de práctica que surgió de los grupos culturales dominantes en América del Norte y Europa Occidental. Como tal, la forma en que se enmarcan los problemas y soluciones para los mentorados, e incluso el ritual de las reuniones individuales, puede que no siempre se alinee con los valores y perspectivas de los grupos minoritarios étnicos y raciales. Una solución para abordar este desajuste es mostrar humildad cultural y “adaptarse culturalmente” a la realidad del mentorado.

5. Habilidades y experiencia del mentor

Los mentores más efectivos tienden a tener habilidades interpersonales más fuertes, que incluyen una buena fluidez verbal, calidez y empatía. Además deben ser abiertos, estar dispuestos a pedir el apoyo que necesitan de sus programas y evitar un enfoque excesivamente prescriptivo en la mentoría.

Y un posible sexto factor:

6. Tareas y práctica

Otro posible sexto factor es el tiempo que el mentorado puede dedicar entre sesiones, es decir tiempo para practicar la aplicación de lo que han aprendido en situaciones de la vida real. Ver la efectividad de las nuevas habilidades o hábitos de primera mano en sus propias vidas genera confianza y les ayuda a progresar más rápidamente.

Estas características, habilidades o capacidades, combinadas, pueden ayudar a mentores y mentorados a desarrollar relaciones sólidas y realizar una mentoría más efectiva.

Puedes leer el artículo completo en el siguiente enlace

Natalia Tajadura, compañera del Proyecto Ruiseñor/Urretxindorra de la Universidad Pública de Navarra, nos transmite, en este artículo de opinión, su visión más humana de lo que aporta a los mentores y mentoras una relación de mentoría.

El proyecto Ruiseñor/Urretxindorra se enfoca en establecer relaciones de mentoría entre personas universitarias de la Universidad Pública de Navarra activas, entusiastas, cercanas y empáticas y menores de contextos sociales y culturales diversos con el objetivo de reforzar su crecimiento personal y desarrollo social.

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La mentoría, como herramienta para la intervención social, posibilita abrir la mirada a explorar, conocer, compartir, experimentar, intercambiar, sentir, crear, pensar, vivir…, en el marco de una relación de pares que se embarcan en esta aventura. Muchas y muchos de los profesionales que gestionamos proyectos de mentoría social decimos que ésta aporta beneficios para todas las personas que en ella participan.

Y yo, año tras año, me hago la pregunta de cuáles serán, para cada quien, para cada caso… En el inicio del curso, en la fiesta de inauguración, donde las y los jóvenes universitarios conocen a sus pares, a las y los txikis, con quienes compartirán todo el año escolar, me sorprendo pensando en qué se abrirá en cada quién durante la experiencia y qué poso les quedará al finalizar la misma.

“No sabía que en mi entorno había niñas y niños que vivían en estas condiciones” me transmitía muy preocupada una mentora hace unos años. Ella se preparaba para ser maestra y la mentoría le ayudó a conocer de cerca la realidad de personas que viven a nuestro lado, nuestros vecinos y vecinas, pero con quienes, no solo no nos relacionamos, sino que ni de lejos, nos hacemos idea de cómo están, cómo se sienten, qué les preocupa…, qué traen en su herencia vital. Ser consciente de la importancia de incorporar esa mirada compasiva hacia nosotros y nosotras, y hacia quienes nos rodean, fue uno de los aprendizajes vitales de esta mentora.

Creo firmemente en que la mentoría es un incentivo y un apoyo en la vida de mentoradas y mentorados y durante este curso se irá viendo en profundidad cuál es el efecto en los niños, niñas y adolescentes del proyecto Ruiseñor; pero también siento que las y los mentores crecen y se abren a nuevos mundos externos e internos durante la experiencia. Durante estos años he observado como son más conscientes de su mundo emocional, de cómo regularlo; aprenden a respetar los ritmos de otras personas y los suyos propios, desarrollan su creatividad, su comunicación, se cuestionan aspectos de su vida… en definitiva, la mentoría les ayuda en su propio proceso vital.

La mentoría se configura desde la complejidad de una relación profunda, que al mismo tiempo se simplifica cuando el encuentro se da, y en esta situación lo fundamental es estar ahí, estar al lado, y lo demás, de una u otra manera, se irá construyendo.

En este encuentro humano donde prima el respeto a las diferencias, la escucha, las actitudes que facilitan la creación de un espacio donde poder expresar lo que cada uno siente y lo que piensa tiene un efecto sanador que revierte positivamente en quienes participan de esta dinámica. Si el proyecto y el proceso de mentoría social abandera estas cuestiones y es permeable a ellas, su efecto nutritivo en las personas está asegurado.

En todo esto hay un factor que puede jugar en contra y éste es el tiempo. Tiempo que se necesita para crear estas condiciones.

Acompasar los tiempos en un mundo en el que éste es un bien preciado, y a veces inexistente, es complicado, así como aceptar que la mentoría tiene su propio ritmo.

En ambos casos, aprender a gestionar todo esto es un aprendizaje adaptativo para quienes se involucran en un proceso que les ayudará a experimentar cómo crear un vínculo y cómo aprender a despedirse del mismo. Este y otros muchos son los retos que nos planteamos con la mentoría, posibilitando que esta experiencia se concrete desde el “buentrato” en lo personal y en lo relacional y que, además, esto sea integrado como un aprendizaje en las mentoras y mentores.

Me alegra mucho ver como el alumnado que se prepara para desarrollarse profesionalmente en diferentes ámbitos se involucra en la mentoría social, acercándose a realidades sociales y culturales que les enriquecen con otro punto de vista, que amplían su mirada hacia un mundo complejo y desigual y que esta mirada les acompañará en su vida profesional y, años más tarde, influirá positivamente en su desempeño en el campo económico, jurídico, educativo, de ingeniería, social…

Un presente que se visibilizará también en el futuro y que se gesta mientras ellas y ellos acompañan, se acompañan y son acompañados.

Natalia Tajadura Arizaleta

Proyecto Ruiseñor/ Urretxindorra de la UPNA.

El Programa Enlace de la Fundación Adsis está dirigido a jóvenes de entre 9 y 21 años. Se trata de un acompañamiento por parte de una persona voluntaria a un/a joven tutelado/a o extutelado/a con el fin de ayudarle a ampliar su círculo social, darle apoyo social y emocional y convertirse en un referente positivo adulto.

Hoy hablamos con Zaida García, técnico del programa Enlace, para que nos cuente más sobre cómo ser voluntario/a del programa, requisitos, formación inicial y dedicación

Zaida, ¿qué requisitos debe cumplir un mentor/a para hacerse voluntario/a del programa Enlace?

Buscamos preferiblemente personas voluntarias de 23 años en adelante, para que haya suficiente diferencia de edad con la persona mentorada, de modo que se aporte una madurez, una experiencia vital y sobre todo una estabilidad personal y emocional, y se evite caer en el “colegueo”.

La disponibilidad personal y el tiempo para el programa también son factores importantes ya que requiere un nivel de implicación alto.

Además, es deseable que el/la mentor/a tenga habilidades sociales, buena comunicación, empatia, estabilidad emocional y un deseo de ayudar e involucrarse en la vida de un/a joven.

¿En qué consiste la formación?

En primer lugar, se realiza una formación básica sobre voluntariado: la ley del voluntariado, el perfil y el rol de voluntario, las motivaciones para colaborar, etc. También se explica la misión, visión y valores de la entidad, la manera de trabajar en Fundación Adsis y el enfoque del trabajo con el voluntariado.

Por otro lado, está la Formación especifica del programa Enlace: 5 sesiones 2 horas x sesión

  1. Sistema de protección a la infancia en Castilla y León.
  2. Contexto, desarrollo y pautas en el programa enlace.
  3. Sensibilización hacia el colectivo de menores y jóvenes
  4. La relación de ayuda: qué significa, fases, estilos de relación de ayuda y destrezas.
  5. Habilidades sociales en adolescentes: técnicas de intervención, técnicas de modificación de conducta y asertividad.

La formación es participativa y bidireccional, una herramienta para que los/las voluntarios/as conozcan como funciona la entidad y el programa, y también es una herramienta para conocer más en profundidad el perfil de las personas que participarán en el programa.

Durante el periodo de la relación de mentoría, se suelen organizar una o dos sesiones más de formación fruto de las inquietudes o comentarios de los propios mentores: educación sexual, nuevas tecnologías…

En las formaciones se trabajan competencias como la sensibilización, la relación de ayuda, la empatía, la escucha activa o al asertividad

¿Por qué es tan importante la formación de mentores/as?

Es fundamental para que los/las mentores/as puedan conocer y comprender el programa, contribuye a crear grupo y sentimiento de pertenencia.  Las personas voluntarias se sienten más seguras y apoyadas a medida que van avanzando en la formación. Para Fundación Adsis es una herramienta básica para conocer bien el perfil de los/las voluntarios/as. El proceso de selección es más corto y en la formación hay más espacio para profundizar y dialogar.

¿Cual es el rol del voluntariado y qué compromisos debe adquirir?

El rol del/la mentor/a es el de acompañar, ESTAR. No es educador/a, orientador/a ni formador/a. No se trata de aconsejar, a no ser que lo demande la persona mentorada, se trata de ofrecer una relación sana y positiva. Además, es importante ayudar al/la joven a aumentar su red social, sus experiencias y escenarios.

La constancia, implicación y motivación son los compromisos que pedimos a un mentor/a. Intentamos crear relaciones a medio-largo plazo, como mínimo de un curso escolar.

Además del tiempo dedicado al acompañamiento, que es lo fundamental, es importante y enriquecedor participar de las sesiones de seguimiento, reuniones de grupo y actividades conjuntas. Te hace sentir parte de algo más grande.

Se habla siempre del impacto positivo de la mentoría para la persona mentorada, pero ¿qué impacto puede tener una relación de mentoría para el/la mentor/a?

En palabras de los/las propios mentores, es muy gratificante sentirte parte activa de tu entorno, de la realidad que te rodea. Es muy enriquecedor sentir responsabilidad social, que tú puedes cambiar tu entorno y que eres un agente muy valioso de la realidad en la que vives.

Además, los/las mentores/as aprenden a relativizar muchas cosas, conocer otras realidades y salir de su “micromundo”

Siempre hablamos de ofrecer un vínculo y eso es bidireccional. El/la mentor/a se enriquece y aprende también. Crece su red, incorpora una persona a su vida.

Si quieres ser mentor/a del programa Enlace es preferible que tengas más de 23 años, con interés y disponibilidad para ayudar a otros jóvenes, que creas en la importancia del apoyo y la participación social, y que todos y todas merecemos oportunidades.

El pasado 18 de septiembre, la Coordinadora de Mentoría Social organizó una formación a cargo de Mireia Foradada, sobre cómo mejorar en el enfoque de las relaciones y dinámicas de género dentro de los programas de Mentoría Social: La Mentoría Feminista para adolescentes y jóvenes.

Los objetivos de la formación se centraron en conocer las aportaciones y reflexiones feministas a la mentoría para jóvenes y aprender como aplicar la perspectiva feminista en los programas de mentoría.

La sesión se dividió en dos partes. Una primera parte teórica sobre cómo aplicar un tercer nivel de intervención en mentoría: las competencias de género

  • Hacer conscientes a las mujeres sobre la desigualdad de género que una puede sufrir
  • Ayudar a estas mujeres a movilizar recursos personales y comunitarios para superar estas dinámicas de exclusión
  • Promover procesos de generación de una identidad saludable más allá del género

Y una segunda parte práctica, de trabajo por equipos, para que los diferentes participantes de entidades que forman parte de la Coordinadora de Mentoría Social reflexionaran sobre cómo aplicar la perspectiva de género en sus programas.

Mireia Foradada es profesora de pedagogía en la Universitat Autònoma de Barcelona, miembro del colectivo de mujeres feministas Gatamaula y está centrando su tesis doctoral “Contruyendo Vínculo, Mentoría para chicas tuteladas y extuteladas” en la perspectiva de género dentro de los programas de Mentoría Social.

Una de las preguntas más frecuentes que aparecen en la configuración de nuevos programas en el ámbito de la mentoría social es qué tiene que ver la mentoría con el coaching o la tutoría. En los últimos años, estas prácticas están cada vez más de moda y es necesario clarificar qué es cada una de ellas y clarificar que comportan. De esta forma, las personas que quieran iniciar un nuevo programa podrán definir a conciencia aquello que desean y articularlo de la mejor forma posible en una práctica o programa específico.

Si bien estas tres palabras pueden comportar, a veces, una cierta confusión es porque las tres tienen puntos común. Ahora bien, es necesario acotar cuales son los límites simbólicos y de acción de cada una de ellas para no acabar afirmando que estamos llevando a cabo una actuación cuando, en realidad, quizá estamos realizando otra o a la inversa.

Para clarificar estos términos y acotar bien aquello que es y aquello que no me gustaría destacar inicialmente lo que no tienden a hacer dos de ellas (coaching y tutoría) y sí la primera (mentoría). A veces, es prudente definir aquello que no es algo para poder contrastarlo con otras prácticas y así llegar a mayor profundidad en su contenido y desarrollo posterior. Sugiero pues que dibujemos una gradación en la profundidad de las relaciones en una díada –y en algunos casos entre más de dos personas– con el objetivo de definir mejor los límites y posibilidades de cada intervención: En definitiva, quien tutora es difícil que pueda convertirse en un coach y quien haga de coach en mentor o mentora. Mientras que aquella persona que mentora puede llegar a ser coach o tutora en algunos momentos determinados.

Dicha situación no quiere decir que, puestos a hacer, lo mejor es fomentar mentores y mentoras urbi et orbe ya que tanto la tutoría como el coaching pueden incluirse en la primera. Todas ellas tienen su sentido en sí mismas y veremos, a continuación, algunos ejemplos.

Por ejemplo, una persona que quiera mejorar en un aspecto concreto de su vida o profesionalmente acudirá a un coach, formado y acreditado por alguna institución, que le ayude a afrontar sus dudas y a planificar adecuadamente un objetivo personal ya sea laboral o de vida. La duración y la interacción suelen ser más bien cortas y orientadas al alcance de dicho objetivo. En este sentido, el programa Coach de la Fundación Exit sería un buen ejemplo que podemos encontrar en el mundo social.

Por su lado, los tutores trabajan también para un objetivo a corto plazo focalizado en algún aspecto concreto, más bien académico. Un ejemplo sería la mejora de la lectoescritura y el programa LEXCIT de la Fundació Jaume Bofill sería un icono de lo que denominamos tutoría. La persona voluntaria ejerce de tutor/a en el sentido de ayudar al desarrollo de la comprensión lectora del niño o niña. Se están desarrollando algunas iniciativas interesantes en esta línea en el sector educativo como, por ejemplo, la tutoría entre iguales (alumnos de la misma edad) o padrinaje (alumnos de diferentes edades) como una opción metodológica para mejorar los aprendizajes dentro de la escuela.

Irby (2012) [1] destaca que, a diferencia del coaching o la tutoría, la mentoría suele ser una relación a largo plazo y compartida entre dos o más participantes. Si bien el coaching se focaliza en el alcance de una habilidad o meta individual de la persona y la tutoría en un trabajo muy focalizado y específico que tienen una duración más bien corta; la mentoría comporta una relación más profunda y global que permite trabajar varios objetivos relacionados con el desarrollo de la persona a medio y largo plazo a la vez. Es por ello que las dinámicas iniciales para crear un vínculo entre dos personas son vitales para poder trabajar, más adelante, otros objetivos específicos. Es decir, el mentor o mentora puede actuar de coach enseñando a su mentorado a navegar por el sistema educativo para que pueda llegar a la universidad o bien actuando de tutor/a dando apoyo puntual en dudas académicas o enseñando a llevar a cabo un Currículum Vitae. Aquello que diferencia la mentoría de las otras dos formas de acompañamiento es el acceso que tienen las dos partes a la red social del otro. Esto significa que en las relaciones de mentoría es más fácil que las personas mentoradas conozcan el entorno y la red de amistades de sus mentoras y a la inversa. En la página web de la Coordinadora de Mentoría Social encontraréis algunos programas de mentoría de índole diversa que recogen muy bien estas características.

En definitiva, este es un breve intento de definir aquí y ahora los límites y las interrelaciones existentes entre estas tres prácticas. Tal como hemos visto, una persona puede llegar a desarrollar diferentes roles conectados al proceso de acompañamiento y de interacción entre personas humanas. Aun así, este esfuerzo es un acto abierto a discusión de la comunidad pero espero que pueda ser útil para poder esclarecer un poco más a qué nos referimos cuando hablamos de mentoría, coaching o tutoría.

Òscar Prieto-Flores

Universitat de Girona

[1] Irby, B. (2012). Editor’s Overview: Mentoring, Tutoring and Coaching. Mentoring & Tutoring: Partnership in Learning, 20(3), 297-301.

En el caso de la mentoría, y teniendo en cuenta las teorías centradas en el aprendizaje a lo largo de la vida, la educación no se limita a la adquisición de conocimientos en un aula de una institución educativa formal, sino que debe ser entendida como un proceso multidimensional y polifacético y que también incluye otros aspectos del proceso del desarrollo humano (Braimoh, 2008)

Hablamos con Andrea Rozo, técnica de Mentoría del programa Caminan2 de Fundación Ilundain Haritz Berri, en Pamplona, nueva organización adherida a la Coordinadora de Mentoría Social.

¿En qué consiste el programa Caminan2?

Caminan2 es un programa de mentoría  centrado en el acompañamiento a jóvenes de entre 17 y 30 años que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad social o en riesgo de estarlo.  Son personas que por una u otra razón carecen de referentes adultos/as en sus vidas que contribuyan a sus procesos de autonomía. Caminan2, como su nombre lo indica, trata de que puedan hacer ese camino con otra persona que les acompañe, les escuche y que respete sus decisiones, es decir, que les sirva de guía pero que no les condicione.

Las jóvenes vienen de manera voluntaria, y son ellas quienes deciden cual es la ruta en las que les gustaría que les acompañarán; puede ser a través de la escucha, el ocio y tiempo libre, el deporte, la búsqueda de piso, el conocer la ciudad, etc. Las opciones son tan variadas como personas dentro del programa.

¿Que lleva a la Fundación Ilundain a incluir un proyecto de Mentoria dentro de sus programas de Juventud?

Desde sus orígenes en 1984 la Fundación Ilundain trabaja con y por la juventud. Ha sido un proceso continuo y se veía la necesidad de un programa complementario de acompañamiento en los procesos de autonomía; ya que a partir de los 16 años la juventud tiene menos herramientas de soportes dentro del sistema. En Caminan2 hay jóvenes que proceden de distintos países ya sea por migración, o en condición de refugio, jóvenes extutelad@s, Menores No Acompañ@s.

Arantza Gómez, técnica de la Fundación Ilundain, supo de la existencia de la Asociación Punt de Referència, que hace acompañamiento con jóvenes extutelados/as; se estableció el contacto, se realizó una posterior formación y a la Fundación Ilundain le motivó el proyecto, lo adaptamos a la nuestra realidad y así empezó en Pamplona Caminan2, como una experiencia piloto en 2015.

Es importante para los y las jóvenes dar el salto a la autonomía acompañadas por al menos una persona de referencia; ahora, Caminan2 es un programa que se ha consolidado y seguimos apostando por mantenerlo.

¿Qué buscáis en un mentor del programa Caminan2?

Además del compromiso 6 meses y 1h 30min de dedicación semanal, buscamos a personas con iniciativa, habilidades sociales, que se encuentren en un momento bonito de su vida y tengan ganas de compartir parte de su tiempo con jóvenes.

Personas sensibilizadas en el respeto por los derechos humanos y que pongan en valor la equidad de género y la interculturalidad. Las mentoras  de Caminan2 suelen tener entre 28 y 60 años.

Y ¿qué le dirías a una persona para que se hiciese mentora de Caminan2?

Un proyecto de mentoría acerca a dos personas con visiones y realidades diversas, ampliar la visión de mundo permite converger, mejorar la comunicación, la capacidad de escucha, la empatía…

Aportas de manera directa lo mejor de ti a una persona, pero también adquieres competencias que pueden enriquecer aspectos de tu vida tanto personales como  profesional y sociales. Es una experiencia muy enriquecedora.

Desde un proyecto que parece sencillo estás contribuyendo a romper con las brechas de desigualdad social.

Desde el pasado mes de junio, la fundación Ilundain forma parte de la Coordinadora de Mentoría Social como Organización adherida. ¿Cómo valoras la función de la Coordinadora en el ámbito de la Mentoría Social?

Desde Caminan2 habíamos participado en las formaciones que organiza la Coordinadora de Mentoría Social, hemos seguido, desde el inicio, sus publicaciones. Nos parece muy importante que haya una entidad que ponga en contacto a las entidades, que promueva la formación y la investigación en el campo de la Mentoría Social. Estamos contentas y con expectativas de poner en práctica las posibilidades de aprendizaje, así como cultivar una buena relación.

Te gustaría hacer mentoría en el programa Caminan2 de fundación Ilundain? Infórmate aquí

La Coordinadora de Mentoría Social es una plataforma de entidades que utilizan esta metodología de intervención para favorecer la inclusión y la igualdad de oportunidades de los colectivos más vulnerables. Estas entidades se asociaron para impulsar la mentoría social de calidad, desarrollar y compartir el conocimiento, y apoyar a otras organizaciones sociales que se plantean el uso de esta poderosa herramienta en sus proyectos.

Para el curso 2017-2018 hemos realizado una Infografía que recopila datos de todos los proyectos de mentoría de las entidades socias de la Coordinadora. Estas 11 entidades son:

  • Quilòmetre Zero
  • Fundación Adsis
  • SOS Racismo Gipuzkoa
  • Punt de Referència
  • AFEV
  • Servei Solidari
  • Universitat de Girona
  • Universidad pública de Navarra
  • Fundació Marianao
  • Fundesplai
  • Fundación Exit

Desarrollan 14 proyectos en el territorio español en los que se han llevado a cabo 600 relaciones o parejas de mentoría en este año. A partir de la puesta en marcha de la Coordinadora en el año 2012, el número de proyectos de mentoría se duplicó, pasando de 7 a 14 en 2017.

Los objetivos principales de los proyectos son el Desarrollo personal (9), desarrollo general de la persona y fomento de la autonomía  y el Desarrollo de competencias (5). La mayoría son proyectos individuales, relaciones 1 a 1, con excepción del proyecto GR 16-18 de Punt de Referència, de mentoría grupal.

Más de 20 nuevas entidades, organizaciones e instituciones han participado en nuestras formaciones o las hemos asesorado en algún aspecto en 2017.

¡Seguimos sumando nuevas entidades y proyectos a la Coordinadora de Mentoría Social en 2018!

La Mentoría es una herramienta de intervención social que promueve la relación entre personas que voluntariamente se ofrecen para proporcionar apoyo individual a otra persona que se encuentra en riesgo de exclusión social.

Entrevista a Carmina Puig Cruells. Carmina es experta en supervisión profesional en los programas de mentoría social en particular y en el ámbito de la acción social en general.

Desde la Coordinadora de Mentoría Social organizamos las Jornadas formativas para técnicos de mentoría social. En las de 2019 Carmina presentó la ponencia «Como acompañar la mejora profesional de los técnicos de mentoría a través de la supervisión». Aprovechando la ocasión entrevistamos a Carmina Puig Cruells para compartir aquí algunos de los aspectos de su exposición.

Antoni Giner, profesor de la Universitat de Barcelona (UB), asesor psicopedagógico y director del postgrado sobre mentoría de la UB. Giner nos explica los pasos para gestionar el duelo y el cierre de las relaciones de mentoría.

Antoni Giner, profesor de la Universitat de Barcelona (UB), asesor psicopedagógico y director del postgrado sobre mentoría de la UB. Giner nos explica los pasos para gestionar el duelo y el cierre de las relaciones de mentoría.