El pasado 18 de septiembre, la Coordinadora de Mentoría Social organizó una formación a cargo de Mireia Foradada, sobre cómo mejorar en el enfoque de las relaciones y dinámicas de género dentro de los programas de Mentoría Social: La Mentoría Feminista para adolescentes y jóvenes.

Los objetivos de la formación se centraron en conocer las aportaciones y reflexiones feministas a la mentoría para jóvenes y aprender como aplicar la perspectiva feminista en los programas de mentoría.

La sesión se dividió en dos partes. Una primera parte teórica sobre cómo aplicar un tercer nivel de intervención en mentoría: las competencias de género

  • Hacer conscientes a las mujeres sobre la desigualdad de género que una puede sufrir
  • Ayudar a estas mujeres a movilizar recursos personales y comunitarios para superar estas dinámicas de exclusión
  • Promover procesos de generación de una identidad saludable más allá del género

Y una segunda parte práctica, de trabajo por equipos, para que los diferentes participantes de entidades que forman parte de la Coordinadora de Mentoría Social reflexionaran sobre cómo aplicar la perspectiva de género en sus programas.

Mireia Foradada es profesora de pedagogía en la Universitat Autònoma de Barcelona, miembro del colectivo de mujeres feministas Gatamaula y está centrando su tesis doctoral “Contruyendo Vínculo, Mentoría para chicas tuteladas y extuteladas” en la perspectiva de género dentro de los programas de Mentoría Social.

Una de las preguntas más frecuentes que aparecen en la configuración de nuevos programas en el ámbito de la mentoría social es qué tiene que ver la mentoría con el coaching o la tutoría. En los últimos años, estas prácticas están cada vez más de moda y es necesario clarificar qué es cada una de ellas y clarificar que comportan. De esta forma, las personas que quieran iniciar un nuevo programa podrán definir a conciencia aquello que desean y articularlo de la mejor forma posible en una práctica o programa específico.

Si bien estas tres palabras pueden comportar, a veces, una cierta confusión es porque las tres tienen puntos común. Ahora bien, es necesario acotar cuales son los límites simbólicos y de acción de cada una de ellas para no acabar afirmando que estamos llevando a cabo una actuación cuando, en realidad, quizá estamos realizando otra o a la inversa.

Para clarificar estos términos y acotar bien aquello que es y aquello que no me gustaría destacar inicialmente lo que no tienden a hacer dos de ellas (coaching y tutoría) y sí la primera (mentoría). A veces, es prudente definir aquello que no es algo para poder contrastarlo con otras prácticas y así llegar a mayor profundidad en su contenido y desarrollo posterior. Sugiero pues que dibujemos una gradación en la profundidad de las relaciones en una díada –y en algunos casos entre más de dos personas– con el objetivo de definir mejor los límites y posibilidades de cada intervención: En definitiva, quien tutora es difícil que pueda convertirse en un coach y quien haga de coach en mentor o mentora. Mientras que aquella persona que mentora puede llegar a ser coach o tutora en algunos momentos determinados.

Dicha situación no quiere decir que, puestos a hacer, lo mejor es fomentar mentores y mentoras urbi et orbe ya que tanto la tutoría como el coaching pueden incluirse en la primera. Todas ellas tienen su sentido en sí mismas y veremos, a continuación, algunos ejemplos.

Por ejemplo, una persona que quiera mejorar en un aspecto concreto de su vida o profesionalmente acudirá a un coach, formado y acreditado por alguna institución, que le ayude a afrontar sus dudas y a planificar adecuadamente un objetivo personal ya sea laboral o de vida. La duración y la interacción suelen ser más bien cortas y orientadas al alcance de dicho objetivo. En este sentido, el programa Coach de la Fundación Exit sería un buen ejemplo que podemos encontrar en el mundo social.

Por su lado, los tutores trabajan también para un objetivo a corto plazo focalizado en algún aspecto concreto, más bien académico. Un ejemplo sería la mejora de la lectoescritura y el programa LEXCIT de la Fundació Jaume Bofill sería un icono de lo que denominamos tutoría. La persona voluntaria ejerce de tutor/a en el sentido de ayudar al desarrollo de la comprensión lectora del niño o niña. Se están desarrollando algunas iniciativas interesantes en esta línea en el sector educativo como, por ejemplo, la tutoría entre iguales (alumnos de la misma edad) o padrinaje (alumnos de diferentes edades) como una opción metodológica para mejorar los aprendizajes dentro de la escuela.

Irby (2012) [1] destaca que, a diferencia del coaching o la tutoría, la mentoría suele ser una relación a largo plazo y compartida entre dos o más participantes. Si bien el coaching se focaliza en el alcance de una habilidad o meta individual de la persona y la tutoría en un trabajo muy focalizado y específico que tienen una duración más bien corta; la mentoría comporta una relación más profunda y global que permite trabajar varios objetivos relacionados con el desarrollo de la persona a medio y largo plazo a la vez. Es por ello que las dinámicas iniciales para crear un vínculo entre dos personas son vitales para poder trabajar, más adelante, otros objetivos específicos. Es decir, el mentor o mentora puede actuar de coach enseñando a su mentorado a navegar por el sistema educativo para que pueda llegar a la universidad o bien actuando de tutor/a dando apoyo puntual en dudas académicas o enseñando a llevar a cabo un Currículum Vitae. Aquello que diferencia la mentoría de las otras dos formas de acompañamiento es el acceso que tienen las dos partes a la red social del otro. Esto significa que en las relaciones de mentoría es más fácil que las personas mentoradas conozcan el entorno y la red de amistades de sus mentoras y a la inversa. En la página web de la Coordinadora de Mentoría Social encontraréis algunos programas de mentoría de índole diversa que recogen muy bien estas características.

En definitiva, este es un breve intento de definir aquí y ahora los límites y las interrelaciones existentes entre estas tres prácticas. Tal como hemos visto, una persona puede llegar a desarrollar diferentes roles conectados al proceso de acompañamiento y de interacción entre personas humanas. Aun así, este esfuerzo es un acto abierto a discusión de la comunidad pero espero que pueda ser útil para poder esclarecer un poco más a qué nos referimos cuando hablamos de mentoría, coaching o tutoría.

Òscar Prieto-Flores

Universitat de Girona

[1] Irby, B. (2012). Editor’s Overview: Mentoring, Tutoring and Coaching. Mentoring & Tutoring: Partnership in Learning, 20(3), 297-301.