El programa Big Brothers Big Sisters (BBBS) es uno de los programas de mentoría juvenil más longevo del mundo. Empezó a desarrollarse en 1905 en Estados Unidos y actualmente está presente en más de 30 países. En Irlanda, BBBS se estableció en 2002 y el programa lo lidera una organización juvenil nacional, Foroige. Es un programa que no pone el foco en los resultados obtenidos de las parejas de mentoría sino en el desarrollo de la relación, en su proceso y en su evolución.

Aunque este no es el foco central del programa BBBS, el objetivo del estudio sí era el de analizar el impacto del programa en las personas mentoradas, cómo es su desarrollo y cómo es la experiencia de los stakeholders o partners que participan en el mismo.

Inicialmente y antes de empezar el análisis, la idea de los autores era aplicar una metodología de ensayo controlado aleatorizado. Se trataba de una de las primeras intervenciones sociales con jóvenes en Irlanda que iba a ser evaluada utilizando una metodología de este tipo. Sin embargo, finalmente no fue así. Ante la dificultad de aplicar la metodología de ensayo aleatorio controlado debido a las limitaciones prácticas y epistemológicas para analizar el programa de mentoría, los autores finalmente optaron por el uso de metodologías de análisis combinadas. De este modo, se podían superarlos obstáculos con los que se habrían encontrado si hubiesen empleado solamente la metodología de ensayo controlado aleatorizado.

Para los autores, el diseño final del estudio combinando metodologías fue un acierto puesto que concuerda con la metodología de la mentoría. En la literatura existente sobre mentoría se habla siempre de una perspectiva cualitativa y una cuantitativa, y la evaluación recoge ambos impactos, así como también la información específica de los casos, es decir, de las relaciones interpersonales entre el mentor y el mentorado.

Fuente: Brady, B. y O’Regan, C. Meeting the challenge of doing an RCT evaluation of youth mentoring in Ireland: A journey in mixed methods. Journal of Mixed Methods Research, 2009.

Disponible en: http://ow.ly/1oV930bVkVh

El artículo analiza de manera crítica el uso de la mentoría en el ámbito de la inclusión social a partir de estudios de caso en el Reino Unido. La autora, Hellen Colley, realiza un recorrido histórico a partir de los años 90, cuando la mentoría se expandió a escala internacional como una herramienta más de las políticas educativas, e identifica un nuevo modelo llamado “engagement mentoring” que tiene el objetivo de reinsertar en el mercado laboral a jóvenes desmotivados o en riesgo de exclusión social. La autora realiza su análisis desde una perspectiva feminista y marxista.

Según Colley, la mentoría provoca bienestar -hace sentir bien- en los mentores puesto que los mentorados suelen hablar bien de la experiencia vivida y, a menudo, definen a sus mentores como alguien similar a un “ángel de la guarda”. Según la autora, en el caso de la mentoría laboral esto puede ser algo perverso, puesto que además de generar bienestar en el mentor por ayudar en el progreso del “otro”, al mismo tiempo el mentor también vehicula las demandas políticas de empleo y de los empresarios, de modo que su acción “transforma” a los jóvenes al servicio de la empresa, a través de la mentoría. Asimismo, Colley también habla de cómo desde la mentoría se crea la noción de docilidad, implícita en la noción de empleabilidad. La autora explica, pues, como a través de la mentoría, el hecho de “ser dócil” se presenta como el camino a seguir para lograr un empleo.

El artículo utiliza el concepto “habitus” del sociólogo Pierre Bourdieu, referido a los esquemas de obrar, pensar y sentir asociados con la posición social, para analizar programas de mentoría en Reino Unido. Según Bourdieu, el habitus hace que personas de un entorno social homogéneo tiendan a compartir estilos de vida parecidos. En el ámbito de la mentoría, la autora se refiere al habitus para explicar cómo a través de la mentoría se produce o reproduce un ideal de empleabilidad que es determinado, en este caso, por el grupo dominante, los empresarios.

Para evitar los estereotipos y los patrones que se recogen y se critican en el artículo, la autora subraya la necesidad de investigaciones cualitativas más amplias y con diferentes perspectivas sobre las relaciones de mentoría, bien sean profesionales o voluntarias. También se sugiere un análisis más crítico a la teoría y a la práctica de la mentoría para identificar las limitaciones y superarlas.

Fuente: Colley, H. (2003). Engagement mentoring for “disaffected” youth: A new model of mentoring for social inclusion. British Educational Research Journal, 29(4), 521-542.

Disponible en: https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/01411920301842

Los programas de mentoría facilitan el desarrollo de una relación o un «match» entre un voluntario (normalmente) adulto y una persona (normalmente) joven con el objetivo de ofrecer apoyo en el desarrollo personal y social de los jóvenes.

El artículo analiza las formas de apoyo social en la relación mentor-mentorado y muestra como gracias a la relación de mentoría se percibe un impacto en el bienestar de los jóvenes participantes como mentorados. El análisis está basado en 66 entrevistas a jóvenes, padres, mentores y trabajadores sociales asociados a nueve parejas de mentoría en Irlanda.

El estudio muestra que aunque había diferencias cualitativas en las dinámicas y los objetivos de las distintas parejas, se identifican procesos de apoyo comunes. Algunos de ellos han sido el compañerismo y el apoyo en situaciones concretas gracias al hecho de facilitar al mentorado la oportunidad de realizar algo distinto unas horas a la semana.

Otras formas de apoyo detectadas en el artículo son el apoyo emocional, el apoyo empático (esteem suport) y el apoyo asesor mediante el consejo (advice support).

De acuerdo con el estudio, el apoyo asesor, el empático y el emocional surgen en mayor grado cuando la relación de la pareja de mentoría es más cercana y fluye de manera más natural y en menor grado cuando la forma de intervención es más formal.

El estudio indica que la mayoría de jóvenes mentorados utilizan el espacio con el/la mentor/a para expresarse tal y como ellos mismos son y se muestran más abiertos a compartir sus intereses y aptitudes. Ello evidencia, según los autores, el hecho que las relaciones de mentoría no deben ser dirigidas y se deben enfocarse al desarrollo de la relación de apoyo más allá de centrarse únicamente en la consecución de objetivos específicos.

Fuente: Brady, B., Dolan, P. y Canavan, J. “He told me to calm down and all that”: a qualitative study of forms of social support in youth mentoring relationships. Child & Family Social Work. 2015.

Disponible en: https://aran.library.nuigalway.ie/handle/10379/5451

Un análisis de los estudios publicados entre los años 1990 y 2010 permite conocer el campo académico y las diferentes disciplinas en las que trabajan los autores que investigan sobre mentoría juvenil.

A pesar la larga historia de la mentoría y de que la mayoría de nosotros vivimos a lo largo de nuestra vida alguna experiencia como mentores o mentorados, aunque sea de manera informal,  ha sido en las últimas dos décadas cuando desde la academia han emergido investigaciones para mejorar el desarrollo de políticas, programas y prácticas entorno a la mentoria. En este sentido, la existencia de una red de investigadores entorno a la mentoría juvenil asegura la continuación y la proyección de los estudios empíricos sobre la efectividad de la mentoría social en los jóvenes.

En Estados Unidos, el origen de los programas de mentoría juvenil se encuentra a principios del siglo XX, como respuesta a la pobreza y a la desconexión social asociada a la rápida industrialización, la migración y la urbanización. Uno de los pioneros en sentar las bases de la mentoría formal fue el movimiento Big Brothers Big Sisters formado por voluntarios que ejercían de “hermanos mayores” de menores que habían sido procesados por algún delito. Un siglo después, en Estados Unidos se desarrollan alrededor de 5.000 programas de mentoría.

Dado el crecimiento de estos programas, cada vez hay más interés en crear redes de profesionales formados y comprometidos en la gestión de los mismos. En las últimas dos décadas la literatura científica sobre mentoría ha crecido de manera significativa. El aumento del conocimiento en mentoría permite, según los autores, ampliar la definición y las posibilidades de la mentoría como herramienta de intervención social.

Además, la composición interdisciplinaria de los autores muestra  que son múltiples las perspectivas que integran en la investigación en este campo, aunque la mayoría de investigadores provienen de los ámbitos de la psicología, la salud pública, el trabajo social y la educación.

Los autores destacan que los esfuerzos para establecer las bases teóricas y más evidencias empíricas entorno a las intervenciones en mentoría juvenil contribuirán a mejorar las políticas y las prácticas desarrolladas por los profesionales y gestores de programas de mentoría.

Fuente: Blakeslee, J.E. y Keller, T.E. Building the youth mentoring knowledge base: Publishing trends and coauthorship networks. Journal of Community Psychology, 40(7), 845-859. 2012.

Disponible en: http://ow.ly/KcZj30bVmxu

Los programas de tutorización individual (PTI) son analizados en este artículo, teniendo en cuenta sus características y objetivos distintos.

Estos programas son las tutorías de refuerzo, los programas de mentoría y las tutorías entre iguales. El artículo pretende analizar si los PTI son útiles para mejorar los resultados académicos de los alumnos tutorizados y si se mejoran sus competencias no cognitivas como las emocionales actitudinales o las sociales.

¿Son eficaces las tutorías de refuerzo?

Las tutorías de refuerzo 1×1 están dirigidas a alumnos con déficits específicos para determinadas áreas de competencias con el objetivo de mejorar su rendimiento académico. Estas tutorías suelen desarrollarse dentro del mismo centro educativo a lo largo del curso escolar.

De acuerdo con las evidencias científicas, la efectividad de los programas de tutoría de refuerzo es sólida sobre todo en el campo de la lectura y en las matemáticas. No obstante, el autor destaca que estos programas serán más efectivos si los centros educativos cuentan con profesores especialistas, los voluntarios reciben una preparación previa, se establece una supervisión de calidad y los programas se desarrollan fuera del horario lectivo.

¿Funcionan los programas de mentoría educativa?

Los programas de mentoría educativa (o school-based mentoring) se dirigen a la población en edad escolar e incluyen contenidos tanto académicos como de trabajo actitudinal. Con frecuencia se desarrollan en el mismo centro educativo, a lo largo del curso escolar y en horario no lectivo. En los últimos años estos programas han tenido un crecimiento significativo, principalmente en Estados Unidos.

El autor destaca que la mentoría educativa puede tener impactos significativos en las habilidades no cognitivas (sociales, emocionales y actitudinales) de los alumnos. Además, cuentan con mentores formados con perfiles alineados y que encajan con el perfil y los objetivos del alumnado. La relación de mentoría entre mentor y alumno recibe un seguimiento y una supervisión y tendrá una mayor efectividad, según el artículo, cuando la relación se desarrolla durante un periodo dilatado en el tiempo.

No obstante, el artículo sostiene que los efectos de la mentoría educativa pueden ser muy variables en función de los objetivos y de las competencias trabajadas, las características del programa y la estructura de las actividades y de los procesos del programa, del tipo de emparejamiento y del perfil del alumnado.

El artículo presenta el programa de mentoría educativa estadounidense Big Brothers Big Sisters of America (BBBSA). El programa empareja a chicos y chicas vulnerables de entre 6 y 18 años con adultos voluntarios en el marco de una relación 1×1 de mentoría.

¿Qué resultados se obtienen con la tutorización entre iguales?

Estas tutorías entre iguales se desarrollan entre parejas de alumnos, siendo el alumno tutor el encargado de ofrecer soporte al alumno tutorizado y evaluar su proceso de aprendizaje Entendidos como un mecanismo de atención a la diversidad, el objetivo de las tutorías entre iguales acostumbra a ser doble: el alumno tutorizado, mejora determinadas competencias cognitivas, y el alumno tutor trabaja ciertas competencias metacognitivas, como la autonomía y la responsabilidad.

Los programas de tutorización entre iguales tienen un coste menor que el resto de PTI e inciden positivamente en los resultados educativos de los alumnos tutores. Se destaca que estas tutorías entre iguales son especialmente efectivas en la educación primaria y cuando los tutores son alumnos de cursos superiores. El artículo subraya que los beneficios de las tutorías entre alumnos son especialmente relevantes en el ámbito de la lectura.

Fuente: Alegre Canosa, MA. ¿Son  efectivos los programas de tutorización individual como herramienta de atención a la diversidad?. Fundació Jaume Bofill y Institut Català d’Avaluació de Polítiques Públiques. Barcelona, 2015.

Los jóvenes que reciben ayuda de mentores son menos propensos a tener ideas suicidas, ser diagnosticados con enfermedades de transmisión sexual o haber herido a alguien durante una pelea.

Las relaciones de mentoría están ligadas a la evolución positiva de menores de acogida durante su transición a la adolescencia. Esta es la conclusión principal de un estudio realizado a 310 jóvenes que han estado bajo régimen de acogida y bajo la tutela de un mentor desde los 14 a los 18 años. Se han producido avances en su situación sanitaria y educativa, siendo más propensos a tener una condición de salud óptima y a cursar estudios superiores, y con una menor tendencia a tener ideas suicidas, enfermedades de transmisión sexual o haber pegado a alguien en alguna pelea, en comparación con jóvenes que no han recibido tutoría alguna.

Los menores en régimen de acogida tienen un mayor riesgo de sufrir problemas físicos y mentales, tener un nivel educativo menor, estar envueltos en actos de delincuencia y tener dificultades para encontrar un empleo de calidad durante la etapa adulta. De hecho, los jóvenes son más vulnerables cuando la relación de mentoría se interrumpe durante los primeros seis meses. Sin embargo, las relaciones que se desarrollan de manera informal con mentores que ya forman parte de la vida de los menores pueden ser más duraderas en el tiempo y derivar en mejores resultados.

Los jóvenes en régimen de acogida han estado unos diez años de media bajo tutela de un mentor y en muchos casos la relación se ha establecido con miembros no parentales de la familia, es decir, abuelos o tíos. Los menores también han dicho que han recibido con frecuencia consejos y apoyo emocional de dichos mentores.

Aunque las conclusiones del estudio sugieran que las relaciones de mentoría no pueden eliminar por completo el riesgo derivado de la experiencia vivida en un centro de acogida, las mejoras son significativas teniendo en cuenta los resultados negativos de los jóvenes de los centros que no reciben ningún tipo de apoyo. Si estos datos se confirman con investigación adicional, esta publicación reforzaría los esfuerzos para cultivar las relaciones de mentoría en las ya existentes redes de jóvenes bajo régimen de acogida.

Fuente: Ahrens, K. R., DuBois, D. L., Richardson, L. P., Fan, M. Y., & Lozano, P. (2008). Youth in foster care with adult mentors during adolescence have improved adult outcomes, Pediatrics.

Disponible en: http://pediatrics.aappublications.org/content/121/2/e246

El artículo analiza la experiencia de distintos jóvenes en distintos programas de mentoría. La autora recoge que no todos los enfoques en la mentoría tienen el mismo impacto. En Estados Unidos, aunque los inicios de los programas de mentoría datan de principios del siglo XX, el interés en el foco de intervención se ha incrementado a partir de los años noventa.

Los programas de mentoría no sustituyen el apoyo familiar o comunitario, sino que son una pieza más el puzle hacia una inclusión social plena. Desgraciadamente, muchos adolescentes no consiguen o no tienen mecanismos para tejer este tipo de relaciones de apoyo con adultos debido a cambios familiares, la exigencia del trabajo de los padres y madres, etc. Estos contextos de cambio a nivel económico, social y/o cultural aumentan el índice de vulnerabilidad de muchos adolescentes.

Numerosos investigadores sobre la resiliencia y contextos de riesgo han subrayado la influencia de las relaciones de apoyo entre jóvenes y adultos (Masten & Coatsworth, 1998; Garmezy, 1985; Werner & Smith, 1982). Muchos estudios refleja la influencia positiva de la mentoría en la mejora de las relaciones familiares, en los resultados académicos, en la autoestima y en la  reducción de la reincidencia en acciones delictivas y en el abuso y consumo de sustancias.

Para conseguir estos efectos, estimar la duración de la relación entre mentor y mentorado dentro del programa es de vital importancia, señala Rhodes. Se ha comprobado que aquellas que han durado como mínimo un año ha tenido impactos positivos en los resultados académicos, psicosociales y de comportamiento del adolescente. Según Rhodes, los efectos de la mentoría se empiezan a reflejar a partir de los seis meses. Así, el abandono del programa antes de tiempo puede tener consecuencias negativas en el adolescente. Estos abandonos del programa pueden ser consecuencia de que, por ejemplo, los voluntarios no tengan el tiempo suficiente para las demandas de la mentoría, por falta de formación o problemas logísticos, o  por falta de un seguimiento adecuado de los mentores. También es clave la evaluación de los programas de mentoría, en su diseño, su monitoreo y control. La autora recoge la importancia de implementar adecuadamente los programas y evaluarlos, así como también ampliar los esfuerzos de reforzar el cuidado de los adolescentes en los ámbitos familiares, escolares y comunitarios.

Fuente: Rhodes, J. (2001). ‘Youth Mentoring in Perspective’, The Center Summer. Republished in the encylopedia of informal education.

Disponible en: http://www.infed.org/learningmentors/youth_mentoring_in_perspective.htm

El informe «Resultados del estudio de evaluación del impacto de los programas de mentoría social» analiza el impacto en las personas mentoradas de tres programas de mentoría social que se realizan en Catalunya: el Proyecto Coach, el Programa Referents y el Proyecto Rossinyol.

Los tres programas trabajan con jóvenes y adolescentes en situación de vulnerabilidad, riesgo o de exclusión social. Todos estos programas tienen un impacto social positivo.

En este sentido, los datos recogidos en el estudio aportan evidencias del impacto a corto plazo y muestra algunos indicios sobre cuáles pueden ser los beneficios que aporta la mentoría en el desarrollo personal de las personas mentoradas y mentores.

El informe recoge que con los programas de mentoría las personas mentoradas augmentan sus aspiraciones y expectativas educativas. Ello se refleja tanto en la actitud hacia los estudios actuales como en la búsqueda de nuevas vías para formarse o estudiar, más allá de los programas en los que se encuentran.

Los autores destacan que la mentoría mejora el desarrollo emocional en las personas mentoradas, causando un impacto positivo y efectivo en ellas. El mentor promueve el desarrollo emocional de los jóvenes a través del aumento de la autoconfianza y la autoestima.

También se presentan una serie de recomendaciones con el objetivo de promover los programas de mentoría en la sociedad, la administración pública, las empresas o las organizaciones sociales:

Diseñar el programa de mentoría con objetivos mejor definidos y focalizados.

Contextualizar el programa de mentoría a la realidad en la que se quiere implantar.

Integrar en un programa de mentoría distintos agentes, partners y/o colaboradores para contribuir en la difusión del proyecto y en la sensibilización.

Asegurar un acompañamiento y un seguimiento constante de las personas mentores y mentoradas por parte de un profesional técnico de referencia.

Formar previamente a los mentores sobre los objetivos específicos que el programa de mentoría específico quiere conseguir.

Un programa sostenible en el tiempo. Es importante que los programas se diseñen para que tengan continuidad, se evalúen, revisen y se puedan replicar en un futuro.

Establecer protocolos para dar respuesta a posibles problemas que se deriven de un programa de mentoría.

El informe fue realizado en 2013 por el grupo de investigación sobre mentoría por la Universidad de Girona para la Coordinadora de Mentoría Social.

Descárgate el informe “Resultados del estudio de evaluación del impacto de los programas de mentoría social”: